Mostrando entradas con la etiqueta astronomía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta astronomía. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de febrero de 2015

El planeta Vulcano existe... y hay unos cuantos


Los astrónomos llaman así a los mundos situados cien veces más cerca de su estrella de lo que nosotros estamos del Sol, y creen saber cómo se formaron

NASA

Ilustración de un planeta que orbita muy cerca de su estrella

El telescopio Kepler de la NASA ha descubierto muchos nuevos y extraños mundos:supertierras, diamantes gigantescos que flotan en el espacio, otros que parecen acuáticos... algunos de ellos incluso se encuentran en la llamada zona habitable, es decir, podrían albergar vida... Pero entre todos ellos existen unos especialmente raros por su extrema cercanía a su estrella anfitriona. Esos planetas se encuentran casi cien veces más cerca de su sol del que nosotros lo estamos del nuestro, y muchas de esas órbitas son mucho más pequeñas que las de Mercurio, nuestro planeta más interior. Los llaman Vulcanos, en honor al dios romano del fuego.

Entender el origen de esas supertierras tan cercanas a su estrella es un gran reto para los científicos. Astrofísicos de la Universidad de Northwestern y la de Florida lo intentan en una nueva investigación publicada en la revista Astrophysical Journal Letters. En su nuevo modelo, han descubierto patrones esclarecedores.

Vulcano era el nombre dado al planeta más interior de nuestro Sistema Solar que se pensaba que podría existir dentro de la órbita de Mercurio, pero nunca fue encontrado. El nuevo estudio descubre que los planetas extrasolares Vulcanos tienen una propiedad: cuanto mayor sea la distancia de su estrella madre, mayor es su masa.

Formados allí mismo

Esta propiedad es una predicción de una teoría de la «formación de los planetas de dentro a fuera», propuesta el año pasado por los autores, que implica que estos mundos se formaron en sus ubicaciones actuales a partir de un anillo de piedras y pequeñas rocas entregadas desde más lejos.

Tal formación «in situ» de los planetas a distancias muy cercanas a la estrella con material que puede venir de grandes regiones del disco de formación planetaria es un cambio radical de la mayoría de las teorías anteriores, que suponen que el nacimiento ocurrió en el exterior de los discos y luego se produjo una migración planetaria a las órbitas actuales.

Según explican los autores, la demostración de la existencia de diferentes modos de formación de planetas sería un avance clave para la comprensión de la diversidad de mundos que ahora están siendo descubiertos por los«cazadores de planetas».

domingo, 18 de enero de 2015

Ocho asteroides con potencial peligro para la Tierra descubiertos en 2014

En total, la misión NEOWISE ha hallado 40 objetos cercanos a nuestro planeta

NEOWISE

El cometa C/2013 UQ4 (Catalina), fotografiado por la misión NEOWISE

La misión NEOWISE de la NASA ha descubierto y caracterizado 40 objetos cercanos a la Tierra (NEOs) en su primer año de funcionamiento. Ocho de ellos han sido clasificados como asteroides potencialmente peligrosos (PHA), en función de su tamaño y lo cerca que sus órbitas podrían llegar a la órbita de la Tierra.

La misión ha caracterizado igualmente 245 objetos cercanos a la Tierra previamente conocidos. De diciembre 2013 a diciembre 2014, NEOWISE (Near-Earth Object Wide-field Survey Explorer) descubrió tres nuevoscometas y observó otros 32. Uno de ellos se ha convertido en el cometa más brillante en el cielo nocturno de la Tierra a principios de 2015, el cometa C/2014 Q2 (Lovejoy).

NEOWISE siempre mira en el cielo del amanecer y del crepúsculo - la dirección perpendicular a la línea entre la Tierra y el Sol. Este punto de vista único hace que le sea fácil detectar NEOs que se interponen cerca de la Tierra.

Originalmente llamado Wide-field Infrared Survey Explorer (WISE), la nave espacial se colocó en estado de hibernación en 2011 después de completar su misión principal. En septiembre de 2013 se reactivó, se renombró como NEOWISE y se le asigna una nueva misión para ayudar a los esfuerzos de la NASA para identificar la población de objetos cercanos a la Tierra potencialmente peligrosos. NEOWISE también está caracterizando asteroides y cometas conocidos previamente para proporcionar información sobre sus tamaños y composiciones.

NEOWISE es un telescopio espacial que explora los cielos en busca de asteroides y cometas. El telescopio ve la luz infrarroja, lo que le permite recoger la firma de calor de asteroides y obtener mejores estimaciones de sus verdaderas dimensiones.

Como resultado, NEOWISE puede verasteroides oscuros que son más difíciles de encontrar para las encuestas de luz visible. Casi todos los descubrimientos de NEOWISE han sido de objetos de cientos de metros de ancho y muy oscuros. Cuando los datos infrarrojos del NEOWISE se combinan con un telescopio óptico de luz visible, esto ayuda a los científicos a entender la composición del objeto.

Tus ojos jamás verían esto: así se colorean las fotos astronómicas

La mayoría de las cámaras que utilizan los astrónomos funcionan en blanco y negro

Las fotos en color son el resultado de mezclar varias imágenes con programas como Photoshop

Una de las herramientas que más ha contribuido en las últimas décadas al avance de la Astronomía y el conocimiento del Universo es el telescopio espacial Hubble. Puesto en órbita en 1990, su historia no ha estado exenta de serios problemas técnicos que, afortunadamente, se han ido solventando con éxito.

Gracias a su espejo de 2,4 metros de diámetro, que actúa como un inmenso ojo que permite captar la luz procedente incluso de los objetos más lejanos y tenues, y al no verse afectado por las limitaciones técnicas que la atmósfera impone a los telescopios que operan desde tierra, Hubble nos ha permitido conseguir imágenes con una claridad jamás lograda. La imagen más icónica obtenida por este telescopio espacial es la de los denominados Pilares de la Creación, tomada en 1995. Este es el nombre con el que se ha bautizado a una zona de la Nebulosa del Águila, situada en la constelación de la Serpiente y a una distancia de la Tierra de casi 7.000 años luz (unos 66.000 billones de kilómetros).

Los Pilares de la Creación, fotografiados por el telescopio espacial Hubble en 1995 (derecha) y en 2005 (izquierda). Jeff Hester y Paul Scowen (Arizona State University). NASA/ESA.

Los tres pilares que aparecen en la fotografía son unas enormes columnas de gas y polvo que, al colapsar bajo la acción de su propia gravedad, están dando lugar a nuevos soles. Y, aunque se conocen otras muchas regiones del espacio en las que está teniendo lugar este mismo proceso de nacimiento de estrellas, la de los Pilares de la Creación es la imagen más impresionante e impactante que se ha tomado de una zona de este tipo. De hecho, ha aparecido en películas como Contact, en series de televisión como Star Trek y Babilon 5 y en algunos videojuegos. Pero, al margen de su fascinante belleza, esta imagen ha contribuido significativamente a mejorar nuestro conocimiento sobre cómo tiene lugar la formación de estrellas.

Hace unas semanas, 20 años después y como tributo a esa impresionante imagen, la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) han tomado y hecho públicas nuevas imágenes de los Pilares de la Creación.

Las nuevas imágenes muestran con mucho mayor detalle las estructuras que aparecían en la fotografía inicial y han sido obtenidas con una nueva cámara denominada Wide Field Camera 3 (WFC3), instalada en el Hubble en mayo de 2009. Esta cámara sustituyó a la que obtuvo la imagen de 1995 y que se denominaba Wide Field and Planetary Camera 2 (WFPC2).

Imagen de la cámara WFC3 mientras estaba siendo preparada para ser cargada en el transbordador espacial Atlantis, que la llevaría hasta el telescopio espacial Hubble en mayo de 2009. NASA

Pero, ¿cómo se han obtenido estas imágenes? Y, por otra parte, ¿realmente reproducen fielmente lo que vería el ojo humano si pudiese contemplar por sí mismo estas estructuras? Para dar una respuesta a estas preguntas es necesario aclarar que la cámara WFC3 utiliza tres sensores diferentes para poder traducir en imágenes la luz que les llega. Éstos se denominan sensores CCD, acrónimo de charge-coupled device (dispositivo de carga acoplada).

Se trata de dispositivos sensibles a la luz que fueron inventados en el año 1969 y que décadas después cambiarían radicalmente el mundo de la fotografía. La tecnología CCD, que hizo a sus inventores merecedores delPremio Nobel de Física en el año 2009, ha supuesto toda una revolución, pues dejó obsoleta a la emulsión fotográfica y permitió dar el gran salto a la fotografía digital. Hoy en día estos sensores están presentes en cámaras fotográficas y de vídeo, así como entablets, smartphones y otros dispositivos de uso común.

Al disponer de tres de estos sensores CCD, la cámara WFC3 del telescopio Hubble puede considerarse realmente como una combinación de dos cámaras en una sola. Así, dos de los sensores funcionan con luz visible y ultravioleta (UVIS), mientras que el tercero es sensible a la luz infrarroja (IR). En el momento de adquirir una imagen, un operador decide a cuál de los dos canales disponibles (ultravioleta-visible o infrarrojo) irá la luz recogida por el espejo del telescopio espacial. Cada uno de ellos proporcionará una información diferente, aunque complementaria, del mismo objeto.

Empezando por los dos sensores que operan con luz visible y ultravioleta, cabe destacar que cada uno de éstos proporciona una resolución de 2048x4096 píxeles. Y, contrariamente a lo que de entrada se podría pensar, funcionan en blanco y negro, y no en color. De hecho, aunque parezca sorprendente, esto no sólo ocurre con la cámara del telescopio Hubble: la inmensa mayoría de las cámaras que utilizan los astrónomos funcionan en blanco y negro. De esta forma se consigue un aprovechamiento más óptimo de los sensores a la vez que se obtienen imágenes con mayor detalle y se pueden registrar con mayor facilidad los objetos más tenues.

Entonces, ¿cómo es posible que Hubble pueda obtener imágenes en color? Una imagen en color puede componerse mediante la mezcla de tres colores primarios: rojo, verde y azul. Combinando rojo, verde y azul en distintas intensidades podemos obtener una enorme gama de colores y, por ejemplo, en la pantalla de cualquier dispositivo electrónico el estado de cada píxel se define mediante la intensidad de estos tres colores individuales. Para poder aplicar este principio y obtener una imagen en color, la cámara WFC3 del Hubble utiliza un conjunto de 63 filtros que se van colocando, según convenga, frente a los sensores UVIS. Cada uno de estos filtros está diseñado para dejar pasar sólo un color determinado, bloqueando al resto.

Un filtro de un determinado color sólo deja pasar aquella luz que es de su mismo color. El resto de colores que componen la luz incidente son rechazados. NASA

Si, por ejemplo, se coloca un filtro de color rojo, al sensor sólo llegará la luz de ese color y se obtendrá (en blanco y negro) una imagen del objeto en la que se habrá conseguido aislar este color primario. Si se repite lo mismo con otros dos filtros diferentes para aislar los canales azul y verde, se dispondrá entonces de los tres canales primarios, cada uno de los cuales estará registrado en una imagen en blanco y negro. Al combinar los tres canales, se obtendrá una imagen en color. Esta combinación se hace mediante software. Aunque los astrónomos utilizan programas específicos parallevarla a cabo, aplicaciones de uso general como por ejemplo Photoshoppermiten también utilizar esta técnica.

Pero para entender qué es lo que realmente ocurre con las imágenes del Hubble es importante tener en mente que esta combinación se hace con tres imágenes en blanco y negro, a cada una de las cuales les hemos puesto la etiqueta de “rojo”, “verde” y “azul”.

Este esquema muestra cómo, mediante un sensor CCD que obtiene imágenes en blanco y negro, pueden aislarse los canales rojo, verde y azul utilizando filtros de esos mismos colores. NASA/ESA

¿Qué ocurriría entonces si una de estas imágenes se obtiene con un filtro de un color diferente al color primario que representa? ¿Y si, por ejemplo, la imagen del canal rojo se obtiene con un filtro violeta? Pues que al combinarlas en nuestro software como si se tratase de rojo, verde y azul, obtendríamos también una imagen en color, si bien el resultado no se correspondería con lo que ve el ojo humano.

La peculiaridad del Hubble es que los canales rojo, verde y azul se obtienen con filtros que no se corresponden realmente con estos colores primarios. Es decir, lo que vemos en las imágenes del Hubble no coincide con lo que veríamos si pudiésemos viajar con una nave espacial hasta las proximidades de la nebulosa y mirarla con nuestros propios ojos. Para obtener el canal rojo se utiliza un filtro denominado S II (leído azufre dos), que sí es de color rojo. Pero para el canal verde se usa un filtro conocido como filtro H-alpha (hidrógeno alfa), que en lugar de ser verde es de un tono de rojo diferente al del filtro S II. Y para obtener el canal azul se utiliza un filtro O III (oxígeno tres), que es de color verde.

Figura 5. Esquema de la técnica de combinación de imágenes obtenidas con filtros S II, O III y H Alpha para obtener imágenes astronómicas en color a partir de un sensor CCD en blanco y negro. NASA/ESA

El motivo de hacerlo de esta manera, que para alguien ajeno a esta materia puede parecer extraña e ilógica, es que estos tres filtros especiales se corresponden con tres colores básicos (o, dicho en lenguaje técnico, tres longitudes de onda del espectro visible) que tienen una enorme importancia desde el punto de vista astrofísico. Esta reasignación de colores permite aislar colores característicos de la luz que emiten tres de los elementos químicos fundamentales que se encuentran en esta nebulosa y en otros objetos de interés astrofísico (el hidrógeno, el azufre y el oxígeno). Así se aumenta notablemente el nivel de detalle de algunas de las estructuras que aparecen en las imágenes, algo que no se conseguiría si se utilizasen filtros estándar de colores rojo, verde y azul.

A pesar del grado de detalle que muestran las imágenes obtenidas con los sensores UVIS de la cámara WFC3, éstos no nos permiten ver qué hay en el interior de las columnas de gas y polvo cósmico, pues ese polvo bloquea la mayor parte de la luz visible que emiten los objetos que se encuentran dentro de losPilares. Pero, por suerte, este polvo no es muy eficaz a la hora de bloquear la luz infrarroja. Y es aquí donde el tercer sensor de la cámara WFC3, que tiene una resolución de 1024x1024 píxeles, juega un papel clave. A diferencia de lo que ocurre con el ojo humano, que no puede ver este tipo de luz, el sensor infrarrojo de la WFC3 está específicamente diseñado para detectarla, mostrándonos así imágenes de objetos que de otra forma no podríamos contemplar.

El resultado bruto obtenido por este sensor es también una imagen en blanco y negro. Pero siguiendo el mismo esquema que el utilizado con los sensores UVIS, mediante filtros podemos generar una imagen en color. Para este sensor la cámara WFC3 dispone de 17 filtros diferentes.

Figura 6. Filtros utilizados por la cámara WFC3 para obtener imágenes con el sensor infrarrojo. Los filtros se encuentran montados sobre una rueda giratoria que permite posicionar un filtro particular frente al sensor. NASA/STScI

En este caso no son filtros de tipo visible, sino filtros que permiten el paso de los infrarrojos. Por decirlo de alguna manera, cada filtro deja pasar a su través una “tonalidad” de infrarrojo diferente. Combinando as imágenes tomadas a través de dos filtros distintos en banda infrarroja es como se obtiene una imagen en falso color con la que podemos interpretar mejor qué es lo que estamos viendo.

Imagen de los Pilares de la Creación en luz infrarroja publicada en 2015.NASA, ESA/Hubble

El resultado obtenido al aplicar esta técnica a los Pilares de la Creación puede verse en la espectacular esta espectacular imagen. Se trata de una visión de los Pilares mucho más desconocida, en la que las columnas de gas y polvo aparecen como una tenue silueta sobre un fondo salpicado de estrellas, algunas de las cuales acaban de nacer en el interior de esa estructura.

La diferencia entre lo que permite mostrar la luz visible y la luz infrarroja queda muy patente en este video producido por la NASA y por la Agencia Espacial Europea. En él se hace una transición suave entre la imagen obtenida con luz visible y la obtenida con luz infrarroja:

Comparando detalladamente las imágenes tomadas con luz visible en 1995 y 2005, los astrónomos podrán aprender mucho sobre cómo evolucionan con el tiempo las columnas de gas y polvo que forman estos Pilares de la Creación. Sabemos que nuestro propio Sol, hace miles de millones de años, nació junto con otras estrellas en el interior de una nebulosa de este tipo. Por tanto, el estudio de los Pilares de la Creación nos aporta también claves sobre nuestros propios orígenes.

De esta manera, gracias a una íntima combinación de ciencia y arte, las técnicas sofisticadas que se esconden tras las imágenes del Hubble nos permiten contemplar toda la belleza que encierran estos objetos, a la vez que nos permiten profundizar cada vez más en la comprensión de nuestro Universo.

En este otro vídeo de 2011 puedes ver un ejemplo de cómo se colorea una imagen astronómica del Hubble:

sábado, 17 de enero de 2015

Un telescopio de agujeros negros capta el Sol en rayos x de alta energía


Los científicos consideran que el observatorio 'NuSTAR' ayudará a descifrar el enigma del calentamiento de la corona de la estrella

Las emisiones en rayos X de alta energía en el Sol se aprecian en esta imagen compuesta que sobrepone los datos del telescopio NuSTAR a los del SDO, ambos de la NASA.


Un telescopio de la NASA, el NuSTAR, diseñado y lanzado al espacio para observar agujeros negros, restos de supernova y otros fenómenos extremos en el universo, ha sido apuntado hacia un objeto mucho más corriente y cercano a la Tierra: el Sol. Se ha obtenido así la primera imagen de la estrella del Sistema Solar en rayos X de alta energía. Se trata de una foto sobrepuesta a otra tomada por el telescopio solar SDO, y en ella se aprecian emisiones de gas que superan los tres millones de grados centígrados.

Imagen de dos telescopios

La nueva foto del Sol, con datos del telescopio NuSTARcombinados con una imagen tomada por el  observatorio solar SDO, muestra en verde y azul las emisiones solares de alta energía (el verde corresponde a energías de entre 2 y 3 kiloelectronvoltios y el azul, entre 3 y 5 kiloelectronvoltios). El rojo corresponde a la luz ultravioleta captada por elSDO y desvela la presencia de material a baja temperatura en la atmósfera solar que está a un millón de grados, explica Caltech. Esta imagen desvela que parte de la emisiones más caliente captadas por el NuSTARprocede de localizaciones diferentes en las regiones activas de la corona de las de emisión más fría que capta elSDO.

“El NuSTAR nos dará una visión única del Sol, desde las partes más profundas hasta su atmósfera”, afirma David Smith, físico solar miembro del equipo del telescopio en la Universidad de California en Santa Cruz. Los científicos creen que con este observatorio podrían captar hipotéticas nanollamaradas solares.

La idea de apuntar el NuSTAR hacia el Sol surgió hace unos siete años, antes incluso de que el telescopio fuera lanzado al espacio (en junio de 2012), pero entonces pareció una propuesta descabellada, informa la NASA en un comunicado. “Al principio pensé que era una idea loca”, comenta Fiona Harrison, del Instituto de Tecnología de California (Caltech). “¿Por qué íbamos a apuntar hacia algo que está en nuestro patio trasero el telescopio de rayos X de alta energía más sensible que se ha construido jamás, diseñado para observar el universo profundo?”. Pero la idea fue ganando adeptos y acabó aprobándose.

No todo telescopio de rayos X puede permitirse mirar al Sol, que es demasiado brillante, por ejemplo, para el observatorio espacial Chandra, cuyos detectores resultarían afectados si lo intentara. Pero el NuSTAR(Nuclear Spectroscopic Telescope Array) no corre ese riesgo porque el Sol no es tan brillante en el rango de alta energía de rayos X para el que están diseñados sus detectores, y eso depende de la temperatura de la atmósfera solar, explican los expertos.

La temperatura de la capa más externa de la atmósfera solar desconcierta a los científicos. Su media está en torno al millón de grados centígrados, mientras que la superficie de la estrella ronda los 6.000 grados. No hay una explicación definitiva sobre este fenómeno. Es como si salieran llamas de cubitos de hielo, dicen los expertos del Jet Propulsion Laboratory (JPL), institución dependiente de Caltech que gestiona la misión NuSTAR para la NASA. Y este observatorio puede ayudar a resolver el enigma si llega a captar unas hipotéticas nanollamaradas que, de existir y en combinación con las llamaradas normales, podrían ser la fuente de ese alto calor en la corona. Las nanollamaradas serían versiones pequeñas de las bien conocidas llamaradas, que se generan en gigantescas erupciones de partículas cargadas y radiación de alta energía asociadas a las manchas solares. “ElNuSTAR será muy sensible a la más leve actividad en rayos X que se produzca en la atmósfera solar, y eso incluye posibles nanollamaradas”, señala Smith.

Ilustración del telescopio NuSTAR, con el mástil desplegado de 10 metros de longitud para separar los modulo ópticos de los detectores. / NASA/JPL-CALTECH

El Sol está ahora en su pico de actividad del actual ciclo de manchas (de unos 11 años de duración), que es el número 24 desde que comenzó su registro sistemático en 1755. Por ellos los especialistas confían en que obtendrán mejores datos en futuras imágenes, cuando la estrella se calme, señala Smith.

El NuSTAR, una misión pequeña de la NASA y de bajo coste (unos 140 millones de euros) en la que participan varias universidades e institutos de investigación estadounidenses, la Universidad Técnica de Dinamarca y la Agencia Italiana del Espacio (ASI), está en órbita casi ecuatorial alrededor de la Tierra, a poco más de 600 kilómetros de altura. Sus objetivos científicos esenciales son hacer un censo de estrellas colapsadas y agujeros negros de diferentes tamaños mediante la observación de regiones alrededor del centro de la Vía Láctea, pero asomándose también al cielo extragaláctico; cartografiar el material sintetizado en remanentes de supernovas jóvenes para comprender cómo se crean elementos químicos; y ayudar a desvelar qué alimenta los chorros relativistas de partículas que emergen de las galaxias activas más extremas que alojan agujeros negros supermasivos

viernes, 3 de octubre de 2014

Descubren dos planetas "primos"

Estos mundos, del tamaño de Júpiter, orbitan dos estrellas gemelas de un mismo sistema a 600 años luz de la Tierra

Todo queda en familia. Astrónomos de la Universidad de Keele (Reino Unido) han descubierto dos nuevos planetas extrasolares del tamaño de Júpiter que orbitan sendas estrellas gemelas de un sistema binario a 600 años luz de la Tierra, en la constelación de Microscopium. Estas estrellas se formaron a partir de la misma nube de gas y es la primera vez que los científicos observan un caso similar.
El hallazgo de estos mundos «primos» alrededor de las estrellas WASP-94A y WASP-94B se realizó cuando, al observar por el telescopio, los científicos detectaron disminuciones en la luz del astro, una especie de minieclipses, lo que indicaba que un cuerpo estaba pasando por delante. Esos eran los planetas.
Los científicos creen que son del tipo «Júpiter caliente», del mismo tamaño que el del Sistema Solar, pero situados mucho más cerca de sus estrellas que lo que nuestro Júpiter se encuentra del Sol, por lo que allíel año dura solo unos pocos días. Este tipo de mundos son raros, por lo que es muy poco probable encontrarlos tan juntos en el mismo sistema.

¿Dónde se formaron?

La existencia de mundos de este tamaño tan cerca de sus estrellas es una incógnita desde hace mucho tiempo, ya que no pueden haberse formado tan cerca de su astro, donde hace tanto calor. Probablemente, se formaron mucho más lejos, un lugar suficientemente frío para que el hielo se congele fuera del discoprotoplanetario alrededor de la joven estrella, formando una coraza para el nuevo planeta. Entonces, algo debe de mover al plantea a una órbita más cercana, quizás la interacción con otro mundo o una estrella. Por eso, los astrónomos creen que encontrar a estos dos «primos» alrededor de dos estrellas gemelas puede ayudarles a entender todo este proceso.
Según los autores del estudio, publicado en la revista Nature, las dos estrellas son relativamente brillantes, por lo que es fácil estudiar sus planetas para descubrir su composición y la de sus atmósferas.
Descubren dos planetas «primos»
Un planeta orbita una estrella en un sistema binario

Un rayo verde sale de la luna de sangre

No es una imagen de ciencia ficción, es real y ha sido publicada por la NASA

Puede parecer parte de una escena de una película de ciencia ficción o de superhéroes, pero la fotografía que observan sobre estas líneas no ha sido recreada con efectos especiales. Es real, y la NASA la dio a conocerel pasado viernes. No hay trampa ni cartón, y tiene una explicación. Tanto el haz de luz verde como el disco lunar de color rojo son auténticos, y fueron capturados durante la madrugada del 15 de abril.
La luna roja es fácil de explicar, ya que la imagen fue tomada durante el eclipse total de luna que tanto llamó la atención la pasada semana. Inmersa en la sombra, la Luna eclipsada refleja la luz enrojecida atenuada por todos los atardeceres y amaneceres de la Tierra. Y el haz de luz verde es... un láser. Disparado desde el telescopio de 3,5 metros del Observatorio Apache Point en el sur de Nuevo México (EE.UU.), se utiliza para medir la distancia de la Tierra a la Luna con una precisión milimétrica. El objetivo es el retroreflector instalado en nuestro satélite natural por los astronautas durante la misión del Apolo 15 en 1971 y que todavía es útil. Conociendo lo que tarda el pulso láser en regresar, un equipo experimental de la Universidad de California San Diego es capaz de medir la distancia y proporcionar una prueba de la relatividad general, la teoría de la gravedad de Einstein. El rayo verde aparece cuando la atmósfera de nuestro planeta dispersa parte de la intensa luz del láser.
Este experimento con láser durante un eclipse total utiliza la Tierra como un interruptor de la luz cósmica. El rendimiento del reflector lunar es mejor cuando la luz solar natural está bloqueada que cuando el astro está iluminado por la luz del Sol durante una luna llena normal, un efecto conocido como un efecto conocido con el sugerente nombre de la maldición de la Luna llena.