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lunes, 13 de octubre de 2014

La justicia investigará si el contagio es un delito contra la seguridad laboral


EL PAÍS TV
La justicia investigará si en el contagio de la auxiliar de enfermería Teresa Romero se ha producido un delito contra la seguridad en el trabajo por parte de los responsables de Sanidad. Sindicatos como Comisiones Obreras y UGT y entidades sectoriales como la Asociación Madrileña de Enfermería han presentado ya denuncias, algunas de ellas previas al contagio, ante la Fiscalía, los juzgados y la Inspección de trabajo. El fiscal superior de Madrid, Manuel Moix, ha abierto una investigación.
La última denuncia ha sido la del Sindicato de Auxiliares de Enfermería (SAE). En ella se hace hincapié en que las normas de salud laboral prevalecen sobre los protocolos que se hubieran elaborado para el caso del ébola. Las normas de seguridad e higiene en el trabajo son especialmente precisas en ambientes con riesgo biológico como en el que se desenvolvía Teresa Romero, precisa la portavoz del sindicato, Isabel Lozano.
La investigación deberá determinar si las autoridades sanitarias han podido cometer alguna de las infracciones descritas en el artículo 316 del Código Penal. La posibilidad de que se haya producido este delito se basa en el principio de que los responsables de los trabajadores (en este caso la Administración sanitaria) están obligados a proporcionar medios materiales y de formación. El delito se puede cometer incluso en el caso de que la víctima haya incurrido en un descuido, o en el caso más extremo, una imprudencia, según fuentes jurídicas.

Normas básicas

El artículo 316 del Código Penal castiga con penas de prisión de seis meses a tres años y multa a “los que con infracción de normas de prevención de riesgos laborales y estando legalmente obligados no faciliten medios necesarios para que los trabajadores desempeñen su actividad con las medidas de seguridad e higiene adecuadas, de forma que pongan así en peligro grave su vida, salud o integridad física”.
Ley de Prevención de Riesgos: “La efectividad de medidas preventivas deberá prever distracciones o imprudencias no temerarias del trabajador”.
Existe un deber de protección hacia los trabajadores por parte de sus responsables para cuyo cumplimiento es necesario dotar al trabajador de una información sobre los posibles riesgos que puedan afectarle. “Nos dieron información, no formación”, asegura la portavoz de SAE.
La jurisprudencia es abundante. El Tribunal Supremo estableció en una sentencia de 2001 que “es un principio definitivamente adquirido en el ámbito de las relaciones laborales el de la protección del trabajador frente a sus propias imprudencias profesionales”. Asegura que este “principio de desconfianza” debe establecerse en todos los accidentes laborales. Este principio de desconfianza obliga a que el responsable deba prever el comportamiento descuidado del trabajador e incrementar en consecuencia, las medidas de seguridad y vigilancia. Es decir, que, aunque se demostrara imprudencia de la trabajadora, podría haber delito de los responsables.
La doctrina ha ido delimitando el alcance de la expresión “medios materiales”. En ellos se incluye no sólo la dotación de medios materiales sino también formación e información. Para el Supremo es equivalente tanto no facilitar los medios como el omitir un adecuado proceso de formación e información del trabajador. No es suficiente la mera puesta a disposición del material adecuado y necesario para su salud. Además, se exige una previa labor de formación, en la que se le instruya al empleado de los riesgos y de la forma de evitarlos, y que se le haga cumplir la reglamentación establecida para cada caso.
Según esos preceptos y la jurisprudencia de derecho laboral, las empresas (la Administración en este caso) tienen obligación de proporcionar esos medios y de formarles cuando haya un cambio en las funciones que desempeña. Esa obligación está prevista en el artículo 15 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, según la cual, las medidas de seguridad deben prever las distracciones o imprudencias no temerarias que pudiera cometer el trabajador. Hay muchas sentencias en ese sentido, confirmadas por el Supremo, que establecen que el artículo 316 del Código Penal “castiga no solo la omisión de medios materiales, sino también la infracción del deber de aplicación y de control en la ejecución y cumplimiento de las medidas de seguridad”.
En este caso, se entendería como tal si los responsables de ejecutar la seguridad no han tenido en cuenta dar cursos de formación para utilizar los trajes especiales, si no hay supervisores del proceso, si las cámaras no graban o cualquier otra de las circunstancias que se han dado en el caso de Teresa Romero. Completa esta posibilidad de actuación de la justicia una circular de la Fiscalía General del Estado sobre siniestrabilidad laboral que concluye que “de acuerdo con la constante doctrina del Tribunal Supremo, sólo con carácter excepcional la imprudencia del trabajador puede excluir la de los otros posibles intervinientes en la producción del resultado lesivo”.

"Tuvimos información, no formación"

La portavoz del Sindicato de Auxiliares de Enfermería, Isabel Lozano, anunciaba la presentación de una denuncia ante la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Madrid por entender que "en este proceso hay hechos constitutivos de delito. Hay unas normas de salud laboral específicas que se contradicen con la formación que se ha dado de forma chapucera".
Lozano pone en cuestión la versión de error humano por parte de Teresa Romero ya que "los compañeros tienen que ponerse tres guantes", dice refiriéndose al protocolo sobre el uso del traje de protección. "El protocolo exige que hubiera observadores, que están presentes para registrar cualquier incidencia que se produzca. Nos consta que existe ese registro del protocolo y no incluye nada", dice.
La situación en el hospital Carlos III es complicada. Falta personal y se está echando mano de sanitarios inscritos en la bolsa de trabajo. "Muchos están renunciando", asegura Lozano y menciona un caso de una persona a la que llamaron y la supervisora le asignó a la sexta planta, donde se encuentra ingresada la auxiliar infectada con el virus.

http://politica.elpais.com/politica/2014/10/10/actualidad/1412966037_109823.html

jueves, 9 de octubre de 2014

La ratio de contagio del ébola es inferior a la del sarampión o el VIH

Los biomátemáticos consideran "ínfimo" el riesgo de propagación en Madrid

Un número básico de reproducción indica la virulencia de un brote infeccioso

En el peor de los escenarios posibles, donde la auxiliar contagiada de ébola hubiera infectado a la veintena de personas con las que tuvo contacto, el brote en Madrid tiene escasísimas posibilidades de prosperar. Como recuerdan expertos en biomatemáticas, la ratio de contagio de este virus es de las más bajas de entre las enfermedades contagiosas. La tos ferina o el sarampión, por ejemplo, son hasta 10 veces más contagiosos. Eso sí, para estas sí hay cura.

Entre los expertos en enfermedades infecciosas hay un grupo que no se dedica a curarlas. De hecho, la mayoría ni siquiera son médicos. Son biólogos, matemáticos o estadísticos y lo suyo es aplicar las matemáticas a cada enfermedad contagiosa. Apenas tienen suficientes datos, intentan calcular el (R0) del brote. No es ninguna cifra mágica, es el llamado número básico de reproducción. Y con él se puede anticipar el alcance de una epidemia.

El matemático Klaus Dietz, del Instituto de Epidemiología Clínica de la Universidad de Tubinga (Alemania) lleva desde la década de los 70 estudiando la propagación de una enfermedad contagiosa con la ayuda de las matemáticas. Hace 20 años, en una obra básica sobre el (R0), definió esta cifra como "el número esperado de casos secundarios que una infección con un caso típico puede generar durante su periodo de infección en una población susceptible".

"El (R0) depende de tres parámetros", explica Dietz: "La ratio de contacto, es decir, el número de contactos por unidad de tiempo, la duración del periodo de infección y la probabilidad de infección por contacto. Esta probabilidad solo se puede estimar para determinadas infecciones, como las enfermedades de transmisión sexual o las provocadas por la picadura de un mosquito", recuerda. Pero, aún faltando alguno de los parámetros, "se puede determinar el (R0)", añade el investigador alemán.

Un infectado de ébola provoca de media dos infecciones antes de que se recupere o muera

Pues bien, con los datos recogidos hasta septiembre, biomatemáticos y estadísticos estadounidenses han calculado que el (R0) o ratio de contagio en los cuatro países del África Occidental afectado por el brote actual oscila entre el 1,4 y el 1,9. "Lo que significa que un caso localizado puede provocar hasta dos antes de que se recupere o muera", explica el matemático especializado en epidemiología de la Universidad Estatal de Arizona (Estados Unidos), Carlos Castillo-Chavez y coautor de estos cálculos, publicados en PLoS ONE hace unos días.

Junto a dos colegas, este investigador estimó que, para finales de septiembre, la cifra de nuevos casos de ébola llegaría hasta los 6.800. Según las últimas cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el total de infectados ya ha superado los 7.200, la mayoría en el último mes.

Comparado con el de otras enfermedades infecciosas, el ébola tiene un (R0) muy bajo. De las más importantes, solo la hepatitis C presenta un número básico de reproducción más bajo que el ébola. Otras con menor percepción social de riesgo, como el VIH o la gripe aviar, tienen ratios de infección que oscila entre el 3 y el 6.

Históricamente, las enfermedades humanas con mayor capacidad de contagio entre la población han sido el sarampión o la tos ferina, con un (R0) que podría llegar hasta el 18. Un infectado podría transmitir la enfermedad a una media de 18 personas antes de curarse. Un dato más: la terrible pandemia de gripe española de 1918, que acabó con la vida de entre 50 y 100 millones de personas, tuvo según estiman una ratio de contagio de 4.

En tiempos más recientes, la enfermedad más contagiosa fue el brote de encefalopatía espongiforme bovina. El mal de las vacas locasalcanzó un (R0) en sus primeros momentos de 12. Sin embargo, la intervención de las autoridades sanitarias británicas redujo la cifra hasta el 0,06.

Un enfermo de sarampión o tos ferina puede infectar a 18 personas y el VIH y la gripe española a cuatro

Este caso ilustra el carácter no estático de este número básico de reproducción. Son muchos los factores, entre ellos el temporal, que los biomatemáticos tienen que tener en cuenta. Por ejemplo, aunque el VIH es menos contagioso que el ébola, mientras el primero tiene un periodo de infección de muchos años, el segundo solo puede infectar durante las pocas semanas que el paciente con síntomas pelea con la enfermedad hasta que la vence o sucumbe.

El (R0) también es diferente en cada brote de una misma enfermedad, aunque dentro de unos umbrales mínimos y máximos. Otros elementos que intervienen en su estimación son el número inicial de infectados, el total de población de la zona afectada, si se trata de zonas aisladas o densamente pobladas o la rede de comunicaciones, que funcionan como vectores.

Pero el factor que más puede hacer varias esta ratio de contagio es el propio ser humano. Los números mostrados hasta aquí solo son ciertos en el caso de que no se haga nada para combatir la enfermedad. Como ilustra el caso de la encefalopatía espongiforme.

"Ínfimo" riesgo en Madrid

En 2004, después del brote de ébola del año anterior que afectó especialmente a la República Democrática del Congo, Castillo-Chavez y otros colegas calcularon el (R0) antes y después de que se aplicaran eficaces medidas de aislamiento y cuarentena. Del 1,89 se pasó al 0,66. Por debajo de 1, la tasa de contagio de la enfermedad es negativa y el brote acabó por desaparecer.

"El brote actual en África es ligeramente superior", reconoce el investigador estadounidense, pero aún confía en que las medidas tomadas por las autoridades rebajen la ratio.

Esa misma confianza es la que le hace descartar casi totalmente cualquier riesgo en el caso de Madrid. Ni siquiera se puede obtener un (R0) cuando solo se ha producido un único caso y los que estuvieron en contacto con la enfermera están controladas. "Estoy convencido de que España gestionará bien la situación, el riesgo es ínfimo", sostiene. De la misma opinión es el profesor Dietz. "No creo que la situación en Madrid sea preocupante ya que se han tomado las medidas apropiadas", dice.

http://elpais.com/m/elpais/2014/10/08/ciencia/1412767267_324704.html

martes, 7 de octubre de 2014

Una sanitaria de Madrid, primer contagio por ébola fuera de África

Se fue de vacaciones e hizo vida normal hasta que el día 30 avisó de que estaba con fiebre


Una auxiliar de enfermería española es el primer caso de contagio de ébola en Europa. La sanitaria formaba parte del equipo que atendió al misionero Manuel García Viejo, quien falleció de ébola el pasado 26 de septiembre en el hospital Carlos III de Madrid (actualmente adscrito a La Paz), y también a Miguel Pajares, fallecido el 12 de agosto. Los dos análisis efectuados a la mujer han dado positivo, según el Ministerio de Sanidad, cuyo gabinete de crisis se ha reunido esta tarde. Fue ella misma la que acudió al hospital de Alcorcón (170.000 habitantes, suroeste de Madrid) cuando sintió fiebre. Previamente, el pasado día 30, había alertado al servicio de riesgos laborales del hospital de que tenía fiebre. Sanidad ha asegurado que 30 personas se encuentran bajo vigilancia, y que todavía se está determinando las personas de su entorno familiar y personal con las que ha estado en contacto. De momento se ignora qué ha podido fallar y se está investigando cuál ha sido el mecanismo de infección.
La ministra Ana Mato, en una comparecencia extraordinaria ante los periodistas, ha asegurado que el protocolo de actuación fue "inmediatamente activado para atender a la paciente y garantizar la seguridad del personal sanitario que la atienda y de los ciudadanos". "Estamos trabajando para verificar la fuente de contagio", ha añadido la ministra. Ya ha comenzado el estudio de todos los contactos que haya tenido esta mujer, incluido los que haya tenido con los profesionales sanitarios del hospital de Alcorcón.La paciente, que se fue de vacaciones tras el fallecimiento de García Viejo, ha hecho vida normal durante las últimas semanas y no presenta más sintomatología que "la fiebre y un poco de astenia", ha afirmado el director atención primaria de la Comunidad de Madrid, Antonio Alemany. La paciente está con fiebre, de unos 38,6º, permanece estable y se encuentra a la espera de evaluación, según los responsables del Ministerio de Sanidad. "No tenemos constancia de ningún otro caso", ha añadido Alemany. Este ha agregado que aún se desconoce qué ha podido fallar, si realmente se han aplicado todos los protocolos para evitar contagios: "No sabemos aún qué ha podido fallar. Estamos investigando el mecanismo de infección".
La mujer está estable y presenta fiebre de 38,6º
La mujer está estable y presenta fiebre de 38,6º
Se trata del tercer caso de ébola tratado en España —los dos primeros fallecieron— y el primero en el que el paciente no es repatriado desde África ni es tratado en el hospital Carlos III de Madrid. La capital ya activó el protocolo en septiembre cuando un brasileño presentó síntomas inquietantes en la Estación Sur de autobuses.
Es una mujer de 40 años, casada y sin hijos, de origen gallego aunque lleva más de 15 años trabajando en el Carlos III, según otras sanitarias de ese centro consultadas por este periódico. Estas otras compañeras que, como la afectada, han estado trabajando en los turnos de cuidados de los misioneros, han mostrado su extrañeza por el contagio ya que las medidas de protección eran "extremas". Los sanitarios vestían dos monos de protección, dos pares de guantes y gafas cuando trataban a los pacientes.La paciente ingresó por la mañana con fiebres muy altas. Por eso el hospital activó el protocolo ante un posible caso de ébola y se halla aislada en urgencias. Un total de 60 profesionales sanitarios que han tenido contacto con la afectada están bajo vigilancia, según una portavoz del Sindicato de Enfermería.
El director atención primaria de la Comunidad de Madrid, Antonio Alemany, ha explicado en la rueda de prensa junto a Mato que la afectada entró en todo momento en la habitación de García Viejo con “equipo de protección” y que no se tiene constancia de que hubiera habido otro tipo de contacto. También ha explicado que la afectada se fue de vacaciones al día siguiente del fallecimiento de este misionero. "Ya se ha iniciado el estudio de todos los contactos que ha tenido esta paciente, incluyendo a los profesionales sanitarios del hospital de Alcorcón que la han atendido", ha añadido Alemany.
No sabemos qué ha podido fallar estamos investigando el mecanismo de infección
Las compañeras han explicado también, a las puertas del centro, que el hospital no se evacuó para atender al segundo misionero porque la sexta planta (la destinada a infecciosos) estaba ya sellada desde que se atendió al primer afectado. Para acceder a esa planta, los profesionales llevan una tarjeta específica.
El 12 de agosto murió el religioso Miguel Pajares y después lo hizo Manuel García Viejo, de 69 años, director clínico del hospital de Lunsar. Ambos eran miembros de la Orden de san Juan de Dios. Los fallecidos a causa del virus suman ya 3.338, según el último recuento oficial de la Organización Mundial de la Salud (OMS), con fecha 1 de octubre. Los países afectados, con 7.178 contagios registrados en total, son Guinea, Liberia, Nigeria, Senegal y Sierra Leona. Liberia roza ya los 2.000 muertos (un total de 1.998). Aunque la OMS reconoce que los cálculos podrían estar infraestimados.
Hasta ahora, todos los casos de ébola se habían infectado en África. Falta por saber si el liberiano ingresado en Texas ha contagiado a alguien durante el tiempo que tardó en ser ingresado después de que el hospital le mandara a casa la primera vez. Mientras eso se confirma, sería el primer caso no africano de ébola.

382 trabajadores sanitarios se han contagiado en este brote en África

La muerte a finales de julio de Sheik Umar Khan, uno de los mayores expertos en ébola de África, fue la confirmación de uno de los mayores dramas de los brotes de ébola: el personal dedicado a combatir la enfermedad es también una de sus víctimas más comunes. Desde que en diciembre de 2013 cayera enfermo en Guinea un niño de 2 años, este brote ha infectado a 382 médicos y enfermeros, matando a 216, según los últimos datos facilitados por la Organización Mundial de la Salud. Una cifra sin precedentes.
Este dato implica que los trabajadores sanitarios que, como la auxiliar de enfermería española, atienden a los enfermos de ébola suponen el 5% del total de infectados durante este brote (PDF). La situación es tan grave para el personal que combate al virus que uno de los principales apoyos que EEUU va a aportar en África Occidental es la creación de un hospital específico para médicos y sanitarios, que estarían atendidos por un equipo propio de 65 personas. Curar a los que curan es prioritario.
En otros brotes, los médicos llegaron a representar uno de cada cuatro infectados
Hay varios factores que ayudan a explicar la alta proporción de personal médico infectado, principalmente la escasez de equipo de protección personal o su uso inapropiado, poco personal médico mal preparado y la generosidad que les hace trabajar más de lo recomendable. Algunas infecciones documentadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) han ocurrido cuando médicos no protegidos se apresuraron a ayudar a un paciente enfermo. En muchos casos, el personal médico no dispone siquiera de guantes y mascarillas.
Pero aunque sean expertos y tomen todas las medidas de control necesarias, el riesgo sigue siendo importante: “Temo por mi vida”, reconoció Khan antes de morir, “los trabajadores sanitarios somos candidatos a enfermar, ya que suponemos la primera escala para alguien que está enfermo. Incluso con el traje protector completo estás en riesgo”. Hasta este brote, nunca se había contagiado un trabajador de la OMS o de Médicos Sin Fronteras (MSF). A finales de agosto se infectaba por primera vez un médico de la OMS y a mediados de septiembre lo hacía una doctora de MSF, ya recuperada. Esta organización ha pasado de tener un historial limpio de infecciones a sufrir 16 contagios y 10 muertos entre su personal, algo impensable hasta ahora gracias a su correcta preparación y estrictos protocolos.
Ya el 1 de agosto, la directora de la OMS, Margaret Chan, advirtió de que el "brote está afectando a un gran número de médicos, enfermeras y otros trabajadores de la salud", unas infecciones y muertes que "erosionan significativamente la capacidad de respuesta". De hecho, los dos misioneros españoles muertos y la enfermera de Madrid se contagiaron atendiendo a enfermos en centros médicos.
Hasta este brote, ningún médico de la OMS o de MSF se había infectado. Esta ONG ya cuenta 16 contagios
Durante una de las mayores crisis de ébola, el brote que en 1995 mató a 250 personas en la República Democrática del Congo, se infectaron 80 miembros del personal sanitario, lo que implica que casi de cada cuatro de todos los enfermos era del personal dedicado a contener al virus. En el brote de 2000 en Uganda, se infectaron 31 sanitarios y murieron 17: el 7,5% del total de víctimas mortales de ese brote (224), una proporción similar a la que se vivía en agosto en la crisis actual y que se ha moderado con los meses.
El estudio de casos previos también ayuda a determinar los motivos de contagio entre trabajadores. En el caso de 1995, el personal enfermó de media de seis días después del contacto con el enfermo. Estos sanitarios que enfermaron habían tenido contacto directo con los pacientes durante un único día, similar al caso de la auxiliar de enfermería española. En Uganda, estudios posteriores mostraron que aunque el principio de aislamiento resultó útil, a veces dio una "falsa confianza" a los trabajadores que provocó contagios en descuidos.
En un país como Liberia, en el que contaban con un doctor por cada 100.000 habitantes antes del brote, un médico enfermo es una tragedia de incalculables proporciones. Por eso, la hoja de ruta de la OMS ya ha determinado que en caso de contar con vacunas a corto plazo se deberían usar con aquellos que están en la primera línea de fuego: el personal dedicado a salvar vidas.

El contagio solo se explica por “un fallo humano”

El tratamiento hospitalario de enfermos de ébola requiere seguir unos protocolos de seguridad bien establecidos y que son fundamentales para que el virus no pase las barreras de contención. Las normativas establecen tanto el aislamiento del paciente en una habitación individual como la necesidad de que todo el personal sanitario vista trajes de aislamiento que no dejen al descubierto ni el más mínimo resquicio de su cuerpo. En teoría, todas estas medidas estaban vigentes en el Hospital Carlos III de Madrid donde se atendió a los dos misioneros contagiados con ébola. Entonces, ¿qué ha fallado?
“Solo me puedo explicar este contagio por un error humano”, opina Luis Enjuanes, virólogo del CSIC y experto en algunos de los virus más peligrosos del planeta, como el SARS. "La gran ventaja que tiene el ébola es que no se transmite por el aire, por lo que si se usa el equipo adecuado y se establece el aislamiento requerido no tendría que haber ningún contagio”, comenta. “Es posible que la contagiada tocase algo de material biológico del enfermo, como heces u orina”, dice. “Ahora la situación se complica pues hay que aislar a todas las personas que estuvieron en contacto con la auxiliar infectada”, dice Enjuanes, que añade: "No tiene que haber más contagios si se siguen los protocolos y no falla ningún equipo de protección”.

"Riesgos" de la operación

Cuando saltó la noticia de la repatriación de Miguel Pajares, el primer misionero español infectado que fue traído a España,asociaciones médicas y sindicatos advirtieron de los “riesgos” que esto entrañaba, y llegaron a decir que ningún hospital madrileño estaba preparado para recibir a un paciente contagiado con el virus.
"Si se usa el equipo adecuado y se establece el aislamiento requerido no tendría que haber ningún contagio", dice Luis Enjuanes, virólogo del CSIC
Otros expertos en salud pública disienten. "Las instalaciones del Carlos III no son inferiores a otras y el problema no está relacionado con ellas", opina José María Martín-Moreno, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Valencia y asesor de la Organización Mundial de la Salud. "Para atender casos de ébola no hace falta un hospital espectacular y hay que recordar que el índice de contagiosidad de este virus es menor que el del VIH/sida o el SARS [síndrome respiratorio grave y agudo]", asegura.
Los requisitos ante el ébola varían según el entorno en el que se vaya a manejar el virus. Para investigar con el virus vivo hace falta una instalación de máxima seguridad biológica conocida como BSL-4 (Nivel de Bioseguridad 4). En España no hay ninguna instalación de este tipo capaz de manejar virus humanos como el ébola o el virus marburg. Sí existen instalaciones de nivel 3 y 3+, donde las normativas permiten analizar muestras derivadas de pacientes infectados. La gran diferencia entre uno y otro es que en el nivel 4 el aire le llega a las personas del exterior a través de un tubo de respiración, y además se someten a unas duchas de desinfección antes de salir de la zona de aislamiento.
Este experto, que investiga las proteínas que envuelven al virus del ébola, señala que el primer contagio registrado en España “es una situación sin precedentes y que, evidentemente, ningún hospital ha estado entrenando a su personal cada tres meses para recibir un enfermo de ébola”. Pero, en su opinión, “no hay ninguna razón por la que no se puedan tratar a enfermos de ébola en hospitales de España”. Lo importante, dice, es “seguir un protocolo de actuación sistemático”, pues no se trata de medidas de contención “extraordinarias” si se las compara con dispositivos similares para contener el contagio de otras enfermedades. Enjuanes coincide. “Sí hay hospitales capaces de recibir a enfermos de ébola en España, lo importante es seguir el protocolo”.Otro asunto son las instalaciones sanitarias. En este caso, los hospitales siguen normativas derivadas de guías como la elaborada por el Centro de Control de Enfermedades de EEUU, explica Rafael Delgado, del Servicio de Microbiología del Hospital 12 de Octubre (Madrid). “Las medidas incluyen tener al paciente en una habitación aislada y con baño propio, el personal médico lleva equipo de protección con gafas, mascarillas, bata impermeable, etcétera y, sobre todo, se mantiene una estricta secuencia para vigilar un correcto vestido y desvestido de todo el personal y así impedir que el virus entre en contacto con personas sanas”, detalla Delgado. “Ahora lo que se está haciendo es revisar esos protocolos para saber qué pasó en el caso del Carlos III”, añade.