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sábado, 28 de febrero de 2015

Un médico italiano desata la polémica al anunciar el primer trasplante de cuerpo entero

Muchos de sus colegas consideran que la operación es imposible



En tan sólo dos años será posible el trasplante de cuerpo entero, de manera que pacientes que sufren tetraplejia, cáncer o distrofia muscular progresiva podrían sustituir su cuerpo enfermo por otro sano.La idea suena totalmente descabellada y muchos de sus colegas ya han afirmado que no se lo creen._Sin embargo, el neurocientífico italiano Sergio Canavero asegura que el último obstáculo que faltaba por salvar -la conexión de la médula espinal del donante con la del receptor- ya está superado. Según este cirujano, ahora sólo es necesario que los científicos de todo el mundo que han estado investigando cómo hacer un trasplante de este tipo se coordinen y decidan en qué país lo llevarán a cabo.

"Si partimos dos plátanos por la mitad con un corte limpio, los podremos unir como si fueran un único fruto", pone como ejemplo Canavero, mientras sostiene dos bananas y un cuchillo con las manos en una entrevista realizada por skype con EL MUNDO. "Así es como ya se está haciendo la conexión de médula espinal. ¡No me estoy inventando nada!", insiste el científico, que es director del Grupo de Neuromodulación Avanzado de Turín, y en junio presentará un proyecto para realizar un trasplante de cuerpo entero en la conferencia anual de la Academia Americana de Cirujanos Neurológicos y Ortopédicos de Annapolis (Maryland, Estados Unidos). Según Canavero, tal operación es completamente factible con los avances médicos que ya existen en la actualidad. En su opinión, no es necesario esperar a descubrir nada nuevo.

De hecho, los primeros experimentos para el trasplante de cuerpo entero se remontan a mediados del siglo pasado. En 1954 el cirujano soviético Vladimir Demikhov ya hizo diversos intentos de trasplantar cabezas a perros, pero los animales sólo sobrevivieron entre dos y seis días. Eran los inicios.

Más tarde, en los años setenta, el doctor estadounidense Robert White trasplantó con éxito la cabeza de un mono al cuerpo de otro, pero tuvo un importante problema: no logró conectar la médula espinal. Eso hizo que el primate no pudiera mover el cuerpo, aunque sí que consiguió respirar de forma asistida. Ahora, siempre según el médico italiano, este inconveniente ya no existe: en la actualidad es posible conectar partes seccionadas de la médula espinal utilizando polietilenglicol (PEG), un polímero que actúa como adhesivo, según relata Canavero. El resto de dificultades de la intervención también han quedado sobradamente superadas gracias a los muchos trasplantes de todo tipo que se han llevado a cabo en las últimas décadas, añade.

"El riesgo de que el receptor de un órgano lo rechace se puede paliar ahora con medicamentos", pone como ejemplo el investigador de Turín. "En los trasplantes de cara y manos que se han realizado, sólo en un caso hubo que retirar una mano trasplantada por rechazo, y fue por una razón psicológica", comenta.

En ese sentido, Canavero explica que, en los casos de trasplante de cuerpo entero, el paciente deberá utilizar una especie de máquina de realidad virtual durante los tres meses previos a la operación, con la que se verá a sí mismo con un cuerpo similar al que se le trasplantará. "Así, cuando se despierte de la intervención, no experimentará un rechazo psicológico", apunta.

Aún así, el proceso de recuperación será lento. El neurocientífico italiano expone que la operación durará unas 36 horas, y se necesitarán entre 100 y 150 profesionales para llevarla a cabo. "De ahí que es necesario que todos los investigadores que hemos trabajado en este tema, nos coordinemos", justifica.

Tras la intervención, al paciente se le mantendrá en coma durante tres o cuatro semanas para evitar el movimiento, aunque se le implantarán electrodos que estimularán eléctricamente la médula espinal para así fortalecer las conexiones nerviosas. Después deberá someterse a fisioterapia para recuperar la movilidad. "Como máximo en un año estará completamente recuperado", afirma Canavero exultante. "¡Mantendrá la misma voz y la misma identidad, pero con otro cuerpo!". ¿Pero realmente no cambiará su personalidad dentro de ese otro físico?

"Es posible que el receptor de un nuevo cuerpo tenga un cambio de comportamiento y de humor, pero eso se puede resolver con la clonación de células", propone. Aún así, precisa que ese pequeño inconveniente no está previsto resolverlo en la primera operación de cuerpo entero que se lleve a cabo. "Realizarla ya será lo suficientemente complicado", comenta.

Candidatos dispuestos a someterse a tal intervención quirúrgica, de momento, no faltan. Según Canavero, ha recibido solicitudes de enfermos de cáncer, tetrapléjicos, pacientes con distrofia muscular y transexuales. "Este último colectivo es el más numeroso. Incluso tengo solicitudes de España", precisa. Aun así, él se decanta por hacer el primer trasplante a un enfermo de cáncer terminal con una expectativa de vida de seis meses. "El éxito no está totalmente garantizado, porque tal vez el paciente tenga una célula cancerígena en la cabeza que no habíamos detectado y, aunque se le trasplante un cuerpo, acaba falleciendo", advierte.

La financiación de la operación, que no es barata -se calcula que puede ascender a diez millones de euros-, también está prevista. El investigador de Turín ha publicado un libro, Head transplantation (Trasplante de cabeza), cuyos beneficios se destinarán a tal intervención. Él está convencido de que conseguirá el dinero necesario.

Ahora lo único que queda por resolver es dónde se realizará una operación tan innovadora. Canavero apuesta por Estados Unidos, China o India, ya que investigadores de esos tres países se han ofrecido a colaborar con él en tan ambicioso experimento. "La cuestión ética no es un problema. Haga donde se haga la intervención quirúrgica, al final conseguiremos el permiso para llevarla a cabo porque habrá tantos pacientes que solicitarán someterse a tal operación que el país que la acoja no podrá decir que 'no'", opina el director del Grupo de Neuromodulación Avanzado de Turín.

Según Canavero, ahora se trata de una cuestión puramente política: "El país que haga el primer trasplante de cuerpo entero será como el primer hombre que llegó a la Luna". Algo, en su opinión, a lo que todos los países deberían aspirar.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Un brazo biónico permite hacer vida normal a un amputado

El implantado lleva 18 meses con una prótesis que le ha devuelto el sentido del tacto

Una mano biónica devuelve la capacidad de sentir a un hombre

El camionero Magnus hace todo tipo de actividades con su prótesis.

Magnus, un camionero sueco, perdió el brazo hasta la altura del codo hace una década. Pero desde hace 18 meses conduce su camión entre la frontera entre Suecia y Finlandia como si nada. Una prótesis implantada en el hueso le ha devuelto la capacidad de coger cualquier cosa o tocar a alguien.

En los últimos años el desarrollo de la mecanotrónica (un neologismo para referirse a la confluencia de mecánica, electrónica e informática) ha permitido el desarrollo de prótesis muy sofisticadas. De forma paralela, los avances en neurociencia han desentreñado todos los pasos que hay entre pensar mover un brazo y que este se mueva. Para los amputados, faltaba unir ambos extremos.

Es lo que ha hecho un equipo de las universidades suecas de Gotemburgo y Chalmers liderado por el mexicanoMax Ortiz Catalán. Diseñaron un antebrazo biónico que implantaron en el brazo, por encima del codo de Magnus, un camionero que perdió el suyo hace 10 años en un accidente. Y es un implante literal: por medio de un tornillo de titanio conectaron la prótesis al hueso. En este sentido, se diferencia poco de un implante dental.

"Pero por dentro del tornillo van una serie de conectores que transportan las señales eléctricas hacia y desde unos electrodos insertados en sus nervios y músculos", dice Ortiz Catalán. Esta es una de las principales aportaciones de su trabajo, cuyos resultados han sido publicados en Science Translational Medicine.

Otras prótesis ya respondían a las órdenes que recibían del cerebro. Pero su dueño no podía apartar la vista de la mano si no quería destrozar lo que estuviera cogiendo, es decir, no eran capaces de reproducir el sentido del tacto. Y las que lo hacían, como la mano biónica desarrollada por un equipo de investigadores suizos desvelada a comienzos de año, se quedó en el laboratorio una vez que acabaron los experimentos.

"Magnus lleva la prótesis consigo, la usa mientras juega con sus hijos, cuando se viste o cuando trabaja", recuerda Ortiz Catalán. Ya lleva 18 meses haciendo vida normal y cada día aprende a usarla mejor. Sentado al lado del investigador mexicano durante la entrevista por Skype, asegura: "Este brazo no es una herramienta, es mi brazo". Esa sensación de pertenencia es otra de las grandes aportaciones de este trabajo. El extrañamiento es la una de las causas de rechazo de las prótesis convencionales.

El sistema de comunicación entre la prótesis y el cerebro es bidireccional. Una acción pensada se convierte en información que llega hasta el extremo cercenado de los nervios y músculos en forma de impulsos eléctricos. Allí, los electrodos la recogen y el sistema la descodifica y la transforma en una acción de la prótesis. En sentido inverso, un movimiento de los dedos o los brazos es convertida en señales eléctricas que viajan brazo arriba hasta llegar al cerebro que las traduce en estímulos.

"Nos hemos concentrado en la sensación de contacto y presión, que son de las más importantes para la manipulación de objetos", explica Ortiz Catalán. Aún quedarían otras propiedades del sentido del tacto, como la temperatura o la propiocepción (sensación de sí misma).

Pero la trascendencia de su trabajo no es tanto la posibilidad de devolver a un amputado su capacidad de sentir lo que toca sino la manera de implementarlo clínicamente por medio de la óseointegración para que el paciente pudiera llevar una vida normal. Como dice Ortiz Catalán: "esto crea una conexión íntima entre el cuerpo y la máquina, entre la biología y la mecatrónica"


http://elpais.com/elpais/2014/10/08/ciencia/1412784659_199144.html

martes, 7 de octubre de 2014

Una píldora con agujas pone inyecciones desde dentro del cuerpo


Una píldora erizada de agujas puede ser la próxima vía para administrar fármacos inyectados. El dispositivo, diseñado por investigadores del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) y el hospital general del mismo Estado, se ha probado en cerdos, y ha demostrado más eficacia en liberar insulina (medido por el nivel de glucosa) que las tradicionales inyecciones intramusculares.
El diminuto aparato (dos centímetros de largo por uno de diámetro) consta de un depósito para la medicación que se conecta a una serie de pequeñas agujas de 5 milímetros que lo inyectan cuando se clavan en las paredes del estómago o los intestinos. El truco para evitar que se clave antes está en que las agujas están recubiertas de una capa de material acrílico que se disuelve con los ácidos del estómago. Así puede pasar por la boca y el esófago como una píldora cualquiera.
En los ensayos -hechos con cerdos- se vio que las cápsulas tardaban un día en salir del organismo, y que por el camino no causaban daños apreciables. "Como no hay receptores del dolor en el tracto intestinal, el paciente no sentiría los pinchazos", señala el MIT en una nota.
Como siempre en estudios en esta fase, todavía faltarán años hasta que esta innovacuión se pueda aplicar a humanos, y ello en el mejor de los casos: si los ensayos previos demuestran su eficacia.El sistema puede servir para administrar moléculas biológicas grandes (proteínas, enzimas, anticuerpos, vacunas) que si fueran ingeridas sin más serían desnaturalizadas (digeridas) en por la combinación de las enzimas digestivas y el ácido estomacal. Esta es la causa de que medicamentos como la insulina, algunos antibióticos, la heparina, vacunas o tratamientos oncológicos haya que inyectarlos, con la incomodidad que eso supone para los pacientes, ha dicho Carl Schoellhammer, uno de los autores del estudio.
Pero, además, con el dispositivo la absorción del medicamento es mejor que con la tradicional inyección subcutánea o intramuscular, ha afirmado Giovanni Traverso, otro de los investigadores del equipo. “Para las molécula que son especialmente difíciles de absorber, esta sería una forma de administrarlas de forma más eficaz", ha añadido.
http://elpais.com/elpais/2014/10/06/ciencia/1412607897_103110.html