Mostrando entradas con la etiqueta estudio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta estudio. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de noviembre de 2014

Las jefas se deprimen más


¿Mandar es bueno o malo para la salud mental? Pues según un estudio dirigido por la socióloga Tetyana Pudrovska, de la Universidad de Texas en Austin, depende del sexo.

Tras analizar las ocupaciones y el estado psicológico de 1.300 voluntarios y 1.500 voluntarias de mediana edad, Pudrovska y sus colaboradores llegaron a la conclusión quelas jefas tendían más a deprimirse que lasmujeres sin responsabilidades. Pero es que, además, con los hombres pasaba justo lo contrario: quienes ocupaban puestos ejecutivos en las empresas presentaban en general menos síntomas depresivos que el resto de los encuestados.

A los investigadores les ha sorprendido mucho este resultado, ya que las mujeres con competencias para contratar, despedir o decidir los salarios de sus subordinados reúnen a priori los típicos requisitos de buena salud mental: mayor nivel educativo, ingresos más altos, trabajos prestigiosos, satisfacción laboral y autonomía.

Pudrovska ofrece una explicación: “Años de investigación social sugieren que las mujeres en puestos deautoridad deben enfrentarse a interacciones sociales negativas, estereotipos, aislamiento social y resistencia de los subordinados, colegas y superiores. A las jefas se las supone carentes de la confianzay la asertividad de los líderes fuertes. Y cuando se comportan como tales, se las juzga por ser poco femeninas. Todos esto contribuye a producir un estrés crónico.” Los hombres lo tienen, sin duda, más fácil.

martes, 4 de noviembre de 2014

Los científicos ponen en duda que 'Jack el destripador' fuera el barbero polaco Aaron Kosminki

En 1888 un asesino acabó con la vida de al menos cinco mujeres en las lúgubres calles de Londres. Debido a la brutalidad de sus ataques recibió el apodo de 'Jack el destripador', ya que no se conocía su verdadera identidad. Sin embargo, un test genético hecho mucho después reveló que Jack era en realidad Aaron Kominski, un barbero polaco de 23 años. O al menos eso era lo que creía Jari Louhelainen, la investigadora responsable del hallazgo.

Varios científicos, entre los que se encuentra Alec Jeffreys (inventor de la huella genética), afirman haber hallado un grave error en los análisis del material genético encontrado en una capa que supuestamente pertenecía al asesino.

Louhelainen, bióloga molecular en la Universidad John Moores de Liverpool, utilizó una base de datos genéticos de la que pudo extraer las semejanzas entre el ADN del asesino y el de una descendiente de Kominski. Ahora, estos expertos advierten de que un fallo en la nomenclatura ha dado al traste con los resultados: la mutación que relaciona a ambos individuos resulta ser muy común en la población europea.

La prenda de ropa había sido hallada supuestamente en la escena de uno de los crímenes, al lado de la víctima. Russel Edwars, un empresario británico, la había comprado en 2007. A principios de año publicó un libro sobre el sádico asesino donde aparecen los resultados investigación... que ahora resulta que es más bien dudosa.

jueves, 9 de octubre de 2014

¡¡¡Neuronitas!!!! ¡¡¡Desfilen!!!

¿Por qué la neurociencia es prioritaria?
La concesión del Premio Nobel de Medicina este año a los tres neurocientíficos que han descubierto nuestro GPS interno supone un reconocimiento de muchos años de trabajo dirigidos a la comprensión de los mecanismos de codificación de la información visuoespacial, una cuestión que durante muchos años constituyó un importante reto científico. Pero también nos muestra que, en los países avanzados, la neurociencia se considera prioritaria y de valor estratégico y no solo por su valor traslacional en enfermedades neurodegenerativas o psiquiátricas, sino porque el conocimiento del cerebro tiene un claro impacto en nuestra concepción de las cosas. También demuestra que la comprensión de los procesos cerebrales de manejo de la información, apoyada en trabajos como los que se han premiado, están determinando avances revolucionarios de ciencias como la computación y la robótica.
En las últimas décadas, la investigación del sistema de orientación espacial, este GPS cerebral, ha hecho grandes progresos y sigue siendo un campo extremadamente activo en todos los frentes, pero mucho más está aún por descubrir y cada vez hay más pruebas de que la organización de la información espacial es solamente una pequeña parte de las funciones del hipocampo y la corteza entorrinal, las regiones del cerebro en las que se descubrieron las place cells y las grid cells.
Las investigaciones en este campo, muchas de ellas lideradas por los investigadores a los que hoy se premia, han mostrado que la conjunción de la actividad de estas células permitiría formar un mapa cognitivo en el que un animal es capaz de reconocer cuándo está en un lugar familiar y puede determinar la trayectoria a recorrer para llegar a otros lugares. Una pequeña puntualización: en realidad los trabajos de O’Kefee y los Moser nos permiten “saber dónde estamos“, pero no “adónde queremos ir” sino “cómo llegar a donde queremos ir”.
Entre las preguntas que quedan por contestar está el cómo estas células son capaces de generar tales mapas y modificarlos con la experiencia, ya que no se nace con el conocimiento de la disposición de cualquier entorno y por lo tanto las características específicas de cada entorno deben ser aprendidas y recordadas.
Los trabajos de O’Kefee y los Moser nos permiten “saber dónde estamos“, pero no “adónde queremos ir” sino “cómo llegar a donde queremos ir”
La idea general es que el sistema de grid cells juegan poco papel directo en el aprendizaje que se encuentra en las sinapsis (los contactos nerviosos) de las células place que pueden reforzarse a través de la experiencia. Por tanto, uno de los grandes retos en las próximas décadas será determinar estos mecanismos no solamente a nivel de la actividad eléctrica de la neurona sino a nivel molecular. Además, sabemos que el hipocampo desempeña un papel esencial en otras funciones como la adquisición de nuevas memorias de tipo explicito (es decir, aquellas que pueden ser enunciadas con palabras, nuestros recuerdos de eventos, lugares o rostros, etc.), permite reconocer la novedad, participa en los estados de alerta y la familiaridad ante los estímulos, así como en la formación de recuerdos nuevos.
Últimamente se ha implicado esta estructura también en la codificación de la orientación espacial, y por tanto en la orientación temporal. Por supuesto muchas de estas preguntas deben ser contestadas desde la investigación básica, pero los resultados habrán de ser posteriormente cotejados en estudios en humanos.
Los primeros resultados en pacientes implantados con electrodos con fines diagnósticos son en ese sentido prometedores ya que muestran que los mecanismos son básicamente similares a los descritos en modelos en roedores. Descifrar los misterios del hipocampo es por tanto una tarea apasionante y a la vez crucial para entender patologías en las que este sistema se encuentra deteriorado, como en el Alzheimer, y poder desarrollar tratamientos adecuados.

Un tercio de las aplicaciones móviles pide permisos sin necesidad


El usar el 'smartphone' como una extensión propia tiene sus riesgos.
No siempre es cierto aquello de que “cuanto más mejor”. Un tercio de las aplicaciones móviles requieren demasiados permisos para su instalación teniendo en cuenta la función que va a realizar. Es lo que un estudio realizado por la Red Global de Control de la Privacidad (GPEN) conjuntamente con la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha revelado. Se trata de un análisis realizado sobre las condiciones de privacidad de las aplicaciones móviles en la que se estudiaron más de 1.200 aplicaciones tanto gratuitas como de pago y de cualquier categoría (ocio, salud, banca…).
En España el smartphone tiene una penetración del 84% y a nivel global este porcentaje es del 72% según el estudio Somos Digitalesrealizado por AMETIC (Asociación de empresas de Electrónica, Tecnologías de la Información, Telecomunicaciones y Contenidos Digitales) y Accenture. Ante estos niveles de integración de los “teléfonos inteligentes”, los usuarios quizá no sean conscientes de los riesgos que puede suponer una mala utilización de los datos que éstos proporcionan a través de la instalación de aplicaciones móviles, por ello el motivo del estudio de la GPEN y la AEPD antes mencionado.
El 31% de las aplicaciones solicitan permisos excesivos
Tras analizar más de 1.200 aplicaciones, se llega a la conclusión de que el 31% de éstas piden demasiados permisos para la instalación en comparación a las funciones que la aplicación desarrollará. Además, el estudio también revela que el 75% de las aplicaciones requiere de uno o más permisos por parte del usuario. Entre los permisos que más se solicitan son la ubicación, el acceso a otras cuentas, a la libreta de contactos, a la identificación del propio dispositivo y a la cámara.
Aplicaciones poco transparentes
En lo que a asuntos digitales se refiere, la privacidad es uno de los puntos que más inquietud genera a los usuarios. Se espera más transparencia y claridad en cuanto a los términos de privacidad.
En este sentido, no fue tarea fácil encontrar información sobre la privacidad al realizar la instalación en el 59% de las aplicaciones analizadas. No existe información clara acerca de los motivos de recopilar información privada de los usuarios, enlazaban a otras páginas web con políticas de protección de datos que no eran específicas de la aplicación a instalar o bien de páginas en las que era necesario realizar un registro para acceder.
Las compañías que sí proporcionaban información clara y de fácil acceso sobre los datos personales que se recopilan y el motivo de ello son únicamente el 15% de las aplicaciones, mientras que el 31% proporcionaba “cierta información”, el 24% ofrecía información inadecuada y el 30% no facilitaba ninguna información sobre la privacidad.
La dificultad con la que se accede a la información también es un impedimento ya que el estudio afirma que el 43% de las aplicaciones no han realizado una adaptación de las políticas de protección de datos para que éstas puedan ser leídas en el dispositivo móvil, es decir, en una pantalla pequeña. Las políticas son muy extensas y es necesario desplazar el texto para su lectura o incluso afirman que requiere de hacer clic en distintas páginas. 

http://economia.elpais.com/economia/2014/10/04/actualidad/1412431149_588019.html

El 30% de los españoles engaña a sus parejas

El Instituto IPSOS ha realizado una encuesta que pinta una preocupante radiad en nuestro país. Sobre todo para todos aquellos que tienen pareja: nada más y nada menos que el 35% de los hombres ha sido infiel a sus mujeres. Ellas, aunque un poco más honorables, tampoco se quedan cortas, ya que el 26% han puesto los cuernos.


El estudio, llamado ‘tendencia del adulterio en España’, analizó las respuestas de 824 participantes con edades comprendidas entre los 18 y los 64 años, y arroja conclusiones de lo más interesantes, como que el 83% considera que se puede ser fiel a una persona durante toda la vida.

Pero los españoles debemos tener algo mal en la cabeza que nos impide pensar con lógica, porque a la vez el 65% de los encuestados asegura que se puede estar enamorado de dos personas a la vez. ¿Eso cómo se come?

Además, un 52% de los hombres encuestados considera que mandarse mensajes subidos de tono con aplicaciones tipo WhatsApp no constituye un acto de infidelidad. Ellas parecen pensar los mismo, pero en menor número: un 41% no ve problema en ese tipo de ligorteo. Eso explicaría que el 38% de los preguntados afirme haberlo hecho en alguna ocasión.

Muchos piensan en otras mujeres
Jugar con los límites parece el deporte favorito de gran parte de los españoles. Casi la mitad confiesa haber flirteado con otras personas estando en pareja. Los que han pasado a la acción son uno de cada tres: son los que reconocen haber besado a alguien que no fuera su amor ‘oficial’.


Respecto al mundo de las fantasías, las cifras se disparan. Seis de cada diez hombres reconocen haberse masturbado pensando en una mujer de su círculo de conocidos, y solo tres de cada diez mujeres confiesa haber hecho algo parecido.

Y quizás el dato más importante del estudio es el de que el 29% de los hombres encuestados ha mantenido relaciones sexuales fuera de la pareja. De estos, el 41% afirma haberlo hecho en cuatro o más ocasiones. El 18% de las mujeres asegura que han sido infieles manteniendo una relación sexual, y el 28% de ellas afirma que lo ha hecho en cuatro o más ocasiones.

Además, el estudio señala que las infidelidades se suelen producir a partir del quinto año de relación, quizás porque la rutina mata la pasión.

¿Por qué se produce una infidelidad?
El estudio de IPSOS también se interesa por las causas de esta situación. Un tercio de los encuestados serían infieles para vivir una experiencia diferente; un 18% lo haría para vengarse de la infidelidad de su pareja; un 17% sería infiel para comprobar que su pareja no es lo que más le conviene, y un 12% para volver a encender la llama de su vida en pareja. Razonamientos de lo más curiosos para evitar pensar en el daño que se está haciendo.

martes, 7 de octubre de 2014

Las diferencias entre un buen y un mal estudiante están en los genes


Las buenas notas de un chaval de 16 años dependen de un complejo cóctel de factores genéticos y ambientales del que la ciencia aún tardará (si es que lo consigue) conocer sus ingredientes. Sin embargo, con la ayuda de miles de gemelos y mellizos, investigadores británicos creen poder explicar el peso de los genes en la inteligencia y otras características que diferencian a los buenos de los malos estudiantes.
En genética de poblaciones, los gemelos monocigóticos (un óvulo fecundado) son de gran ayuda. Pero aún lo son más los gemelos dicigóticos o mellizos (dos óvulos fecundados). Mientras los primeros comparten el 100% de los genes, los segundos, estadísticamente, tienen un parecido genético del 50%. Esta diferencia puede ser clave para determinar el peso del ambiente o los genes en el perfil de los individuos.
Un equipo de expertos liderados por científicos del King College de Londres ha usado los datos del Certificado General de Educación Secundaria de 6.653 parejas de gemelos (un tercio del total) y mellizos para comprobar la influencia de los genes en las calificaciones. Este certificado es una especie de selectividad que han de realizar los estudiantes británicos al acabar sus estudios obligatorios, en torno a los 16 años.
Los investigadores partían de una premisa básica en este tipo de estudios con gemelos. Se presupone que los dos hermanos comparten el mismo entorno tanto doméstico como, en este caso, educativo. Sus padres ponen el mismo empeño en las tareas de los dos, van al mismo colegio y, en muchos caso, la misma clase... Igualados en lo ambiental, las diferencias entre las calificaciones entre monocigóticos y dicigóticos deberían ser de origen genético.
El estudio se basa en 6.653 parejas de gemelos, un tercio de ellos monocigóticos
Sus resultados, publicados en la revista PNAS, muestran que las calificaciones de los chavales presentan una gran heredabilidad. Este es un concepto de la genética cuantitativa que puede ser confuso. Alta heredabilidad no significa que el sobresaliente de un determinado alumno dependa más o menos de sus genes sino que las diferencias en las notas de una población, como los 13.000 estudiados, tienen un mayor o menos origen genético.
"Otros trabajos ya habían demostrado que los logros académicos son heredables", dice la investigadora del King College y principal autora del estudio, Eva Krapohl. "Lo que mostramos en nuestro estudio es que la heredabilidad de estos logros van más allá de la inteligencia. Es una combinación de otros muchos rasgos, todos heredables en mayor o menos medida", añade.
Los científicos condensaron casi un centenar de variables en nueve rasgos generales de los alumnos. Además de la inteligencia, tuvieron en cuenta aspectos como la confianza en las propias capacidades, su personalidad, salud general, bienestar, posibles problemas de conducta o cómo se percibían el entorno doméstico y el educativo.
Vieron que, al menos el 62% de las diferencias entre las calificaciones es de origen genético. De ese porcentaje, el principal culpable es la inteligencia. Pero no es la única. El resto de rasgos considerados, encabezados por la confianza en las propias capacidades, también tienen su papel.
De hecho, el resto de rasgos combinados supera el peso de la inteligencia en los logros educativos. El resultado es importante porque, como recuerdan los autores de la investigación, la inteligencia es muchas veces considerada de origen genético y otros factores como la confianza o la salud más ambientales.
"Nuestros resultados sugieren lo contrario: la influencia genética es mayor para los logros [académicos] que para la inteligencia y otros rasgos de la personalidad están relacionados con los logros académicos por razones genéticas", escriben en sus conclusiones.

No hay determinismo genético

Para el director del programa programa de Epigenética del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge, Manel Esteller, que no está relacionado con este estudio, sus conclusiones son interesantes pero presenta un gran problema. Los hermanos gemelos han crecido en el mismo ambiente y eso dificulta diferenciar entre factores ambientales y genético. "El ambiente habla con nuestro genoma", resume.
Para el investigador catalán, lo ideal sería poder estudiar gemelos pero que vivieran en familias diferentes, fueran a distintas escuelas y crecieran en ambientes diferenciados. Así sí se podría zanjar el viejo debate entre genes y ambiente. Pero algo así parece imposible de hacer, al menos con muestras que fueran representativas.
En España, el mayor registro de gemelos con fines científicos está en Murcia y lo gestiona el profesor de la Universidad de Murcia, Juan Ordoñana. Este psicólogo, que tampoco ha intervenido en el estudio con los gemelos británicos, rechaza que sus resultados apoyen la existencia de un determinismo genético en las notas.
"No hay determinismo genético ni ambiental, las calificaciones dependen de una interacción dinámica entre genes y ambiente", aclara. El trabajo, añade, "se ha realizado en un país occidental, con un sistema educativo universal, si fuera en un país con mayor desigualdad, esas diferencias en las calificaciones se deberían más a factores ambientales y la heredabilidad sería menor".
Lo que más destaca Ordoñana de este trabajo es su invitación a cambiar el modelo educativo. Con el avance hacia una mayor comprensión de los factores genéticos que intervienen en los resultados académicos, "estaríamos en mejores condiciones para adaptar la educación a cada niño".

La marihuana es menos adictiva que el alcohol o la nicotina


La marihuana es la droga ilegal más consumida en todo el mundo y la que más ha crecido en las últimas décadas. Para ayudar a valorar sus efectos sobre la salud, el investigador Wayne Hall, de la Universidad de Queensland, en Australia, ha realizado una revisión de los resultados de los estudios en torno al consumo de cannabis durante los últimos veinte años.
Entre los resultados de este repaso a la ciencia del cannabis, que se publica en la revista Addiction, hay alguno que puede resultar evidente. Por ejemplo, que conducir intoxicado por haber fumado marihuana dobla el riesgo de tener un accidente de tráfico. No obstante, Hall apunta que en "muchos de estos estudios una proporción sustancial de los conductores con cannabis en su sangre también tenían niveles elevados de alcohol, haciendo difícil distinguir entre los efectos de el cannabis y del alcohol en el riesgo de accidente". 
Otro de los efectos negativos de la marihuana afecta a las embarazadas. Varios estudios epidemiológicos han visto una relación entre el consumo de esta sustancia y un peso reducido de los niños en el momento del nacimiento. En este mismo terreno, aunque algunos estudios habían observado anomalías en el desarrollo de niños cuyas madres tomaron cannabis durante el embarazo, estudios posteriores no han logrado establecer un vínculo sólido entre los dos hechos.
Como con cualquier droga, una de las principales preocupaciones sobre su uso es la adicción. En el caso del cannabis, se calcula que el 10% de las personas que lo consumen desarrollan dependencia. Esta cifra se incrementa a un 16,5% para quienes empiezan a tomarlo durante la adolescencia. Estos datos indican que el cannabis es menos adictivo que otras sustancias de uso frecuente, como la nicotina, que tiene una tasa de adicción del 32%, la heroína, que tiene un 23%, la cocaína, un 17% y el alcohol un 15%. A diferencia de muchas de estas drogas, el cannabis no produce sobredosis mortales.
Respecto al tratamiento de la adicción, los consumidores de cannabis que buscan ayuda para dejar el hábito muestran menos efectos adversos sociales y para la salud, aunque el éxito en el proceso de desintoxicación suele ser similar al de los alcohólicos.
Esta dificultad para determinar si el uso de cannabis es la causa directa de lo que le sucede a una persona se observa en el caso de algunos estudios de cáncer. Hall menciona trabajos que muestran que hombres que fumaban cannabis tenían un riesgo mayor de sufrir cáncer de próstata. Sin embargo, quizá por otros factores del estilo de vida que se pueden asociar a este hábito, también se observó que los consumidores de marihuana morían más de sida, una enfermedad causada por un virus.El análisis de Hall también se ocupa de la relación entre el consumo de marihuana y el riesgo de sufrir psicosis. Según su revisión, el uso habitual de cannabis dobla este riesgo, especialmente si se tiene familiares con trastornos psicóticos y si se comienza a fumar marihuana durante la adolescencia. También se ha observado que el uso regular de cannabis durante la adolescencia está relacionado con el doble de posibilidades de sufrir esquizofrenia. No obstante, Hall reconoce que algunos autores consideran que no está claro que haya una relación causa-efecto.

Relación causa-efecto

Por este mismo motivo, aunque se ha observado que los adolescentes que toman marihuana tienen peores resultados académicos y tienen más probabilidades de consumir otras drogas ilegales, no se puede afirmar que estos últimos efectos sean causados por la sustancia. Otro de los efectos del consumo habitual de marihuana durante la adolescencia y la juventud son trastornos cognitivos, aunque los mecanismos que causan estos trastornos y la posibilidad de que sean reversibles si se deja de tomar la droga no están claros.
   El consumo de marihuana en la adolescencia incrementa el riesgo de sufrir psicosis
Manuel Guzmán, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad Complutense de Madrid y presidente de la Sociedad Española de Investigación sobre Cannabinoides, afirma que el principal riesgo del consumo de cannabis, "sobre todo en la adolescencia, son algunos trastornos psiquiátricos y en particular los psicóticos". Además, puntualiza que los efectos de la marihuana dependen de su composición. "La más fuerte, que tiene más THC (el tetrahidrocannabinol es el principal elemento psicoactivo del cannabis), que es más psicótico y tiene menos CBD (cannabidiol), que es antipsicótico, tiene más riesgo", explica Guzmán.
Sobre la dependencia, Guzmán asegura que quién es adicto al cannabis "está peor establecido que con otras sustancias y suele ser más reversible que con otras drogas". Y respecto a la relación con el cáncer, afirma que no está bien establecida, porque muchas veces cuando se fuma marihuana también se fuma tabaco, y es difícil de identificar qué efectos se deben a cada sustancia. Además, los cannabinoides pueden tener un efecto inhibidor del desarrollo del cáncer que contrarresten el efecto del humo. Por último, Guzman señala la diferencia entre la forma de consumir tabaco y marihuana como explicación para que la relación con el cáncer sea indudable con el primero y no con el segundo. "Cuando hablamos de un fumador crónico nos referimos a alguien que puede fumar cuarenta cigarrillos al día y nadie se va a fumar, ni de lejos, esa cantidad de porros", concluye.