viernes, 21 de noviembre de 2014
Las jefas se deprimen más
martes, 4 de noviembre de 2014
Los científicos ponen en duda que 'Jack el destripador' fuera el barbero polaco Aaron Kosminki
En 1888 un asesino acabó con la vida de al menos cinco mujeres en las lúgubres calles de Londres. Debido a la brutalidad de sus ataques recibió el apodo de 'Jack el destripador', ya que no se conocía su verdadera identidad. Sin embargo, un test genético hecho mucho después reveló que Jack era en realidad Aaron Kominski, un barbero polaco de 23 años. O al menos eso era lo que creía Jari Louhelainen, la investigadora responsable del hallazgo.
Varios científicos, entre los que se encuentra Alec Jeffreys (inventor de la huella genética), afirman haber hallado un grave error en los análisis del material genético encontrado en una capa que supuestamente pertenecía al asesino.
Louhelainen, bióloga molecular en la Universidad John Moores de Liverpool, utilizó una base de datos genéticos de la que pudo extraer las semejanzas entre el ADN del asesino y el de una descendiente de Kominski. Ahora, estos expertos advierten de que un fallo en la nomenclatura ha dado al traste con los resultados: la mutación que relaciona a ambos individuos resulta ser muy común en la población europea.
La prenda de ropa había sido hallada supuestamente en la escena de uno de los crímenes, al lado de la víctima. Russel Edwars, un empresario británico, la había comprado en 2007. A principios de año publicó un libro sobre el sádico asesino donde aparecen los resultados investigación... que ahora resulta que es más bien dudosa.
jueves, 9 de octubre de 2014
¡¡¡Neuronitas!!!! ¡¡¡Desfilen!!!
Los trabajos de O’Kefee y los Moser nos permiten “saber dónde estamos“, pero no “adónde queremos ir” sino “cómo llegar a donde queremos ir”
Un tercio de las aplicaciones móviles pide permisos sin necesidad
El 30% de los españoles engaña a sus parejas
El Instituto IPSOS ha realizado una encuesta que pinta una preocupante radiad en nuestro país. Sobre todo para todos aquellos que tienen pareja: nada más y nada menos que el 35% de los hombres ha sido infiel a sus mujeres. Ellas, aunque un poco más honorables, tampoco se quedan cortas, ya que el 26% han puesto los cuernos.

El estudio, llamado ‘tendencia del adulterio en España’, analizó las respuestas de 824 participantes con edades comprendidas entre los 18 y los 64 años, y arroja conclusiones de lo más interesantes, como que el 83% considera que se puede ser fiel a una persona durante toda la vida.
Pero los españoles debemos tener algo mal en la cabeza que nos impide pensar con lógica, porque a la vez el 65% de los encuestados asegura que se puede estar enamorado de dos personas a la vez. ¿Eso cómo se come?
Además, un 52% de los hombres encuestados considera que mandarse mensajes subidos de tono con aplicaciones tipo WhatsApp no constituye un acto de infidelidad. Ellas parecen pensar los mismo, pero en menor número: un 41% no ve problema en ese tipo de ligorteo. Eso explicaría que el 38% de los preguntados afirme haberlo hecho en alguna ocasión.
Muchos piensan en otras mujeres
Jugar con los límites parece el deporte favorito de gran parte de los españoles. Casi la mitad confiesa haber flirteado con otras personas estando en pareja. Los que han pasado a la acción son uno de cada tres: son los que reconocen haber besado a alguien que no fuera su amor ‘oficial’.
Respecto al mundo de las fantasías, las cifras se disparan. Seis de cada diez hombres reconocen haberse masturbado pensando en una mujer de su círculo de conocidos, y solo tres de cada diez mujeres confiesa haber hecho algo parecido.
Y quizás el dato más importante del estudio es el de que el 29% de los hombres encuestados ha mantenido relaciones sexuales fuera de la pareja. De estos, el 41% afirma haberlo hecho en cuatro o más ocasiones. El 18% de las mujeres asegura que han sido infieles manteniendo una relación sexual, y el 28% de ellas afirma que lo ha hecho en cuatro o más ocasiones.
Además, el estudio señala que las infidelidades se suelen producir a partir del quinto año de relación, quizás porque la rutina mata la pasión.
¿Por qué se produce una infidelidad?
El estudio de IPSOS también se interesa por las causas de esta situación. Un tercio de los encuestados serían infieles para vivir una experiencia diferente; un 18% lo haría para vengarse de la infidelidad de su pareja; un 17% sería infiel para comprobar que su pareja no es lo que más le conviene, y un 12% para volver a encender la llama de su vida en pareja. Razonamientos de lo más curiosos para evitar pensar en el daño que se está haciendo.