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domingo, 18 de enero de 2015

El reto de las máquinas pensantes


El robot HAL en '2001: Una Odisea del espacio', de Kubrick, un icono de la inteligencia artificial.

"¿Qué piensa usted sobre las máquinas que piensan?" Ésta es la pregunta que la revista digital Edge ha lanzado, como todos los años por estas fechas, a algunas de las mentes más brillantes del planeta. Hace poco más de un mes, a principios de diciembre, Stephen Hawkingalertó sobre las consecuencias potencialmente apocalípticas de la inteligencia artificial, que en su opinión podría llegar a provocar "el fin de la especie humana". Pero, ¿realmente debemos temer el peligro de un futuro ejército de humanoides fuera de control? ¿O más bien deberíamos celebrar las extraordinarias oportunidades que podría brindarnos el desarrollo de máquinas pensantes, e incluso sintientes? Semejantes seres, además, nos plantearían nuevos dilemas éticos. ¿Formarían parte de nuestra "sociedad"? ¿Deberíamos concederles derechos civiles? ¿Sentiríamos empatía por ellos? Un año más, algunos de los pensadores y científicos más relevantes del mundo han aceptado el reto intelectual planteado por el editor de Edge, John Brockman. Ésta es tan sólo una selección de algunas de las respuestas más interesantes.

Nick Bostrom. Director del Instituto para el Futuro de la Humanidad de Oxford:

Creo que, en general, la gente se precipita al dar su opinión sobre este tema, que es extremadamente complicado. Hay una tendencia a adaptar cualquier idea nueva y compleja para que se amolde a un cliché que nos resulte familiar. Y por algún motivo extraño, muchas personas creen que es importante referirse a lo que ocurre en diversas películas y novelas de ciencia ficción cuando hablan del futuro de la inteligencia artificial. Mi opinión es que ahora mismo, a las máquinas se les da muy mal pensar (excepto en unas pocas y limitadas áreas). Sin embargo, algún día probablemente lo harán mejor que nosotros (al igual que las máquinas ya son mucho más fuertes y rápidas que cualquier criatura biológica). Pero ahora mismo hay poca información para saber cuánto tiempo tardará en surgir esta superinteligencia artificial. Lo mejor que podemos hacer ahora mismo, en mi opinión, es impulsar y financiar el pequeño pero pujante campo de investigación que se dedica a analizar el problema de controlar los riesgos futuros de la superinteligencia. Será muy importante contar con las mentes más brillantes, de tal manera que estemos preparados para afrontar este desafío a tiempo.

Daniel C. Dennett. Filósofo en el Centro de Estudios Cognitivos de la Universidad de Tufts

La Singularidad -el temido momento en el que la Inteligencia Artificial (IA) sobrepasa la inteligencia de sus creadores- tiene todas las características clásicas de una leyenda urbana: cierta credibilidad científica ("Bueno, en principio, ¡supongo que es posible!") combinada con un deliciosamente escalofriante clímax ("¡Nos dominarán los robots!"). Tras décadas de alarmismo sobre los riesgos de la IA, podríamos pensar que la Singularidad se vería a estas alturas como una broma o una parodia, pero ha demostrado ser un concepto extremadamente persuasivo. Si a esto le añadimos algunos conversos ilustres (Elon Musk, Stephen Hawking...), ¿cómo no tomárnoslo en serio? Yo creo, al contrario, que estas voces de alarma nos distraen de un problema mucho más apremiante. Tras adquirir, después de siglos de duro trabajo, una comprensión de la naturaleza que nos permite, por primera vez en la Historia, controlar muchos aspectos de nuestro destino, estamos a punto de abdicar este control y dejarlo en manos de entes artificiales que no pueden pensar, poniendo a nuestra civilización en modo auto-piloto de manera prematura. Internet no es un ser inteligente (salvo en algunos aspectos), pero nos hemos vuelto tan dependientes de la Red que si en algún momento colapsara, se desataría el pánico y podríamos destruir nuestra sociedad en pocos días. El peligro real, por lo tanto, no son máquinas más inteligentes que nosotros, que podrían usurpar nuestro papel como capitanes de nuestro destino. El peligro real es que cedamos nuestra autoridad a máquinas estúpidas, otorgándoles una responsabilidad que sobrepasa su competencia.

Frank Wilczek. Físico del Massachussetts Institute of Technology (MIT) y Premio Nobel

Francis Crick la denominó la "Hipótesis Asombrosa": la conciencia, también conocida como la mente, es una propiedad emergente de la materia. Conforme avanza la neurociencia molecular, y los ordenadores reproducen cada vez más los comportamientos que denominamos inteligentes en humanos, esa hipótesis parece cada vez más verosímil. Si es verdad, entonces toda inteligencia es una inteligencia producida por una máquina [ya sea un cerebro o un sistema operativo]. Lo que diferencia a la inteligencia natural de la artificial no es lo que es, sino únicamente cómo se fabrica. David Hume proclamó que "la razón es, y debería ser, la esclava de las pasiones" en 1738, mucho antes de que existiera cualquier cosa remotamente parecida a la moderna inteligencia artificial. Aquella impactante frase estaba concebida, por supuesto, para aplicarse a la razón y las pasiones humanas. Pero también es válida para la inteligencia artificial: el comportamiento está motivado por incentivos, no por una lógica abstracta. Por eso la inteligencia artificial que me parece más alarmante es su aplicación militar: soldados robóticos, drones de todo tipo y "sistemas". Los valores que nos gustaría instalar en esos entes tendrían que ver con la capacidad para detectar y combatir amenazas. Pero bastaría una leve anomalía para que esos valores positivos desataran comportamientos paranoicos y agresivos. Sin un control adecuado, esto podría desembocar en la creación de un ejército de paranoicos poderosos, listos y perversos.

John C. Mather. Astrofísico del Centro Goddard de la NASA y Premio Nobel

Las máquinas que piensan están evolucionando de la misma manera que, tal y como nos explicó Darwin, lo hacen las especies biológicas, mediante la competición, el combate, la cooperación, la supervivencia y la reproducción. Hasta ahora no hemos encontrado ninguna ley natural que impida el desarrollo de la inteligencia artificial, así que creo que será una realidad, y bastante pronto, teniendo en cuenta los trillones de dólares que se están invirtiendo por todo el mundo en este campo, y los trillones de dólares de beneficios potenciales para los ganadores de esta carrera. Los expertos dicen que no sabemos suficiente sobre la inteligencia como para fabricarla, y estoy de acuerdo; pero un conjunto de 46 cromosomas tampoco lo entiende, y sin embargo es capaz de dirigir su creación en nuestro organismo. Mi conclusión, por lo tanto, es que ya estamos impulsando la evolución de una inteligencia artificial poderosa, que estará al servicio de las fuerzas habituales: los negocios, el entretenimiento, la medicina, la seguridad internacional, la guerra, y la búsqueda de poder a todos los niveles: el crimen, el transporte, la minería, la industria, el comercio, el sexo, etc. No creo que a todos nos gusten los resultados. No sé si tendremos la inteligencia y la imaginación necesaria para mantener a raya al genio una vez que salga de la lámpara, porque no sólo tendremos que controlar a las máquinas, sino también a los humanos que puedan hacer un uso perverso de ellas. Pero como científico, me interesa mucho las potenciales aplicaciones de la inteligencia artificial para la investigación. Sus ventajas para la exploración espacial son obvias: sería mucho más fácil para estas máquinas pensantes colonizar Marte, e incluso establecer una civilización a escala galáctica. Pero quizás no sobrevivamos el encuentro con estas inteligencias alienígenas que fabriquemos nosotros mismos.

Stephen Pinker. Catedrático de Psicología en la Universidad de Harvard

Un procesador de información fabricado por el ser humano podría, en principio, superar o duplicar nuestras propias capacidades cerebrales. Sin embargo, no creo que esto suceda en la práctica, ya que probablemente nunca exista la motivación económica y tecnológica necesaria para lograrlo. Sin embargo, algunos tímidos avances hacia la creación de máquinas más inteligentes han desatado un renacimiento de esa ansiedad recurrente basada en la idea de que nuestro conocimiento nos llevará al apocalipsis. Mi opinión es que el miedo actual a la tiranía de los ordenadores descontrolados es una pérdida de energía emocional; el escenario se parece más al virus Y2K que al Proyecto Manhattan. Para empezar, tenemos mucho tiempo para planificar todo esto. Siguen faltando entre 15 y 25 años para que la inteligencia artificial alcance el nivel del cerebro humano.Es cierto que en el pasado, los «expertos» han descartado la posibilidad de que surjan ciertos avances tecnológicos que después emergieron en poco tiempo. Pero lo contrario también es cierto: los «expertos» también han anunciado (a veces con gran pánico) la inminente aparición de avances que después jamás se vieron, como los coches impulsados por energía nuclear, las ciudades submarinas, las colonias en Marte, los bebés de diseño y los almacenes de zombis que se mantendrían vivos para suministrar órganos de repuesto a personas enfermas. Me parece muy extraño pensar que los desarrolladores de robots no incorporarían medidas de seguridad para controlar posibles riesgos. Y no es verosímil creer que la inteligencia artificial descenderá sobre nosotros antes de que podamos instalar mecanismos de precaución. La realidad es que el progreso en el campo de la inteligencia artificial es mucho más lento de lo que nos hacen creer los agoreros y alarmistas. Tendremos tiempo más que suficiente para ir adoptando medidas de seguridad ante los avances graduales que se vayan logrando, y los humanos mantendremos siempre el control del destornillador. Una vez que dejamos a un lado las fantasías de la ciencia ficción, las ventajas de una inteligencia artificial avanzada son verdaderamente emocionantes, tanto por sus beneficios prácticos, como por sus posibilidades filosóficas y científicas.

martes, 4 de noviembre de 2014

Mercadona incorpora la tecnología de pago “sin contacto”

La cadena Mercadona ha invertido cinco millones de euros en el desarrollo e incorporación de la última tecnología Contactless (pago por proximidad) en todos sus supermercados. Este nuevo proyecto ha sido desarrollado en su totalidad por el departamento de informática de la compañía y ha supuesto la instalación de un total de 16.000 nuevos terminales de cobro en su red de tiendas.

Con este sistema, los clientes podrán abonar sus compras con dispositivosContactless tanto de Visa como de Mastercard (tarjetas, teléfonos móviles, pulseras, etc.). Esta forma de pago “sin contacto” es mucho más sencilla y rápida, al requerir únicamente acercar dichos dispositivos a los nuevos terminales para que la transacción se realice de manera inmediata, y sin necesidad de teclear PIN alguno en las compras cuyo importe sea inferior a 20 euros.

El proyecto, que en septiembre inició su fase de pruebas en diez tiendas piloto con resultados positivos, estará operativo en todos los supermercados de la cadena a partir del próximo 1 de diciembre.

 

La brecha digital se extiende

La brecha digital, es decir, la diferencia de acceso a las tecnologías que según la escala socioeconómica que tienen los diferentes grupos de población se está trasladando a los dispositivos móviles como smartphones, tabletas y portátiles. A diferencia de lo que ocurre con el acceso a Internet fijo, prácticamente toda la población tiene un móvil, pero no todos los usan igual, sobre todo en la conexión a la red. Y el porcentaje de población que dispone además de una tableta o un portátil disminuye considerablemente cuando baja el nivel de ingresos de los hogares.

Esta es una de las conclusiones del estudio 'Tecnologías orientadas a la movilidad: valoración y tendencias' realizado por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo y la Fundación Vodafone España.

 Un ejemplo de ello son las tabletas, que comienzan a tener un Las tabletas comienzan a tener un nivel de penetración que puede ser considerado relevante ya que en 2013 estaba presente en 21,7%. Pero un análisis más fino parece apuntar a la existencia de barreras económicas para acceder a ello: la disponibilidad en los estratos con mayor nivel de renta (más de 3.000 euros) alcanza el 44,4% frente al 10,6% en el que está presente en los hogares con menos recursos (900 euros).

Lo mismo ocurre con los ordenadores. Actualmente, la diferencia en promedio en la disponibilidad media en los hogares es del 72,9% portátil frente al 61,2% de los PC u ordenadores fijos. Este dato puede ser un primer indicativo de la tendencia a la utilización de herramientas orientadas a la movilidad: en 2007, solo un 20,2% de las familias tenían un portátil, lo que refleja un crecimiento muy relevante, mientras que la difusión de los ordenadores de sobremesa alcanzaba ya el 52,4%.

No obstante, las diferencias se incrementan, e incluso se duplican, si analizamos la disponibilidad de ordenadores portátiles en los hogares por renta. Así, en el caso de las familias con mayores ingresos el porcentaje alcanza el 80% frente al 64% en las unidades con menor renta.

Lo mismo ocurre cuando se habla de ordenador en general. Dos terceras partes de los hogares españoles disponen de un ordenador (65,3%). El principal crecimiento en este dato tuvo lugar a principios de la década pasada. En 2007, la proporción de hogares con ordenador era del 60,4%. Es decir, en 6 años se ha producido un incremento de únicamente cinco puntos porcentuales.

La distribución de este porcentaje dista, sin embargo, de ser uniforme: así, mientras que en determinados tipos de hogares la presencia del ordenador es prácticamente universal (cabezas de familia menores de 25 años, con formación universitaria y/o con ingresos superiores a 2.500 euros mensuales), o, al menos, muy frecuente, en otros casos la presencia de esta herramienta es claramente inferior a dicha media, o incluso testimonial (hogares situados en municipios pequeños, con cabezas de familia mayores de 65 años, jubilados o encargados de las labores del hogar, con niveles de estudios de primaria o inferiores y/o con ingresos limitados, inferiores a 900 euros).

La tendencia al desarrollo de la movilidad se ve reflejada nuevamente en el notable aumento de la proporción de hogares que disponen únicamente de ordenador portátil. Este porcentaje, bastante modesto en 2007 (un 7,3%), ha alcanzado en 2013 el 22,4% a los que podemos añadir el 0,4% que únicamente tienen una tableta. Por el contrario, la proporción de familias que únicamente tienen ordenador fijo ha caído al 16,3%

La disponibilidad de algún teléfono móvil en el domicilio es ampliamente mayoritaria en la práctica totalidad de tipos de hogares, con la única excepción de aquellos cuyo cabeza de familia carece por completo de formación. Sin embargo, las que tienen acceso a Internet móvil varían notablemente según la renta: el 36% para los hogares con menos ingresos y el 61,4% para los de mayores ingresos.  

http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2014/10/30/actualidad/1414690493_079115.html

jueves, 9 de octubre de 2014

Un tercio de las aplicaciones móviles pide permisos sin necesidad


El usar el 'smartphone' como una extensión propia tiene sus riesgos.
No siempre es cierto aquello de que “cuanto más mejor”. Un tercio de las aplicaciones móviles requieren demasiados permisos para su instalación teniendo en cuenta la función que va a realizar. Es lo que un estudio realizado por la Red Global de Control de la Privacidad (GPEN) conjuntamente con la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha revelado. Se trata de un análisis realizado sobre las condiciones de privacidad de las aplicaciones móviles en la que se estudiaron más de 1.200 aplicaciones tanto gratuitas como de pago y de cualquier categoría (ocio, salud, banca…).
En España el smartphone tiene una penetración del 84% y a nivel global este porcentaje es del 72% según el estudio Somos Digitalesrealizado por AMETIC (Asociación de empresas de Electrónica, Tecnologías de la Información, Telecomunicaciones y Contenidos Digitales) y Accenture. Ante estos niveles de integración de los “teléfonos inteligentes”, los usuarios quizá no sean conscientes de los riesgos que puede suponer una mala utilización de los datos que éstos proporcionan a través de la instalación de aplicaciones móviles, por ello el motivo del estudio de la GPEN y la AEPD antes mencionado.
El 31% de las aplicaciones solicitan permisos excesivos
Tras analizar más de 1.200 aplicaciones, se llega a la conclusión de que el 31% de éstas piden demasiados permisos para la instalación en comparación a las funciones que la aplicación desarrollará. Además, el estudio también revela que el 75% de las aplicaciones requiere de uno o más permisos por parte del usuario. Entre los permisos que más se solicitan son la ubicación, el acceso a otras cuentas, a la libreta de contactos, a la identificación del propio dispositivo y a la cámara.
Aplicaciones poco transparentes
En lo que a asuntos digitales se refiere, la privacidad es uno de los puntos que más inquietud genera a los usuarios. Se espera más transparencia y claridad en cuanto a los términos de privacidad.
En este sentido, no fue tarea fácil encontrar información sobre la privacidad al realizar la instalación en el 59% de las aplicaciones analizadas. No existe información clara acerca de los motivos de recopilar información privada de los usuarios, enlazaban a otras páginas web con políticas de protección de datos que no eran específicas de la aplicación a instalar o bien de páginas en las que era necesario realizar un registro para acceder.
Las compañías que sí proporcionaban información clara y de fácil acceso sobre los datos personales que se recopilan y el motivo de ello son únicamente el 15% de las aplicaciones, mientras que el 31% proporcionaba “cierta información”, el 24% ofrecía información inadecuada y el 30% no facilitaba ninguna información sobre la privacidad.
La dificultad con la que se accede a la información también es un impedimento ya que el estudio afirma que el 43% de las aplicaciones no han realizado una adaptación de las políticas de protección de datos para que éstas puedan ser leídas en el dispositivo móvil, es decir, en una pantalla pequeña. Las políticas son muy extensas y es necesario desplazar el texto para su lectura o incluso afirman que requiere de hacer clic en distintas páginas. 

http://economia.elpais.com/economia/2014/10/04/actualidad/1412431149_588019.html

miércoles, 8 de octubre de 2014

Un brazo biónico permite hacer vida normal a un amputado

El implantado lleva 18 meses con una prótesis que le ha devuelto el sentido del tacto

Una mano biónica devuelve la capacidad de sentir a un hombre

El camionero Magnus hace todo tipo de actividades con su prótesis.

Magnus, un camionero sueco, perdió el brazo hasta la altura del codo hace una década. Pero desde hace 18 meses conduce su camión entre la frontera entre Suecia y Finlandia como si nada. Una prótesis implantada en el hueso le ha devuelto la capacidad de coger cualquier cosa o tocar a alguien.

En los últimos años el desarrollo de la mecanotrónica (un neologismo para referirse a la confluencia de mecánica, electrónica e informática) ha permitido el desarrollo de prótesis muy sofisticadas. De forma paralela, los avances en neurociencia han desentreñado todos los pasos que hay entre pensar mover un brazo y que este se mueva. Para los amputados, faltaba unir ambos extremos.

Es lo que ha hecho un equipo de las universidades suecas de Gotemburgo y Chalmers liderado por el mexicanoMax Ortiz Catalán. Diseñaron un antebrazo biónico que implantaron en el brazo, por encima del codo de Magnus, un camionero que perdió el suyo hace 10 años en un accidente. Y es un implante literal: por medio de un tornillo de titanio conectaron la prótesis al hueso. En este sentido, se diferencia poco de un implante dental.

"Pero por dentro del tornillo van una serie de conectores que transportan las señales eléctricas hacia y desde unos electrodos insertados en sus nervios y músculos", dice Ortiz Catalán. Esta es una de las principales aportaciones de su trabajo, cuyos resultados han sido publicados en Science Translational Medicine.

Otras prótesis ya respondían a las órdenes que recibían del cerebro. Pero su dueño no podía apartar la vista de la mano si no quería destrozar lo que estuviera cogiendo, es decir, no eran capaces de reproducir el sentido del tacto. Y las que lo hacían, como la mano biónica desarrollada por un equipo de investigadores suizos desvelada a comienzos de año, se quedó en el laboratorio una vez que acabaron los experimentos.

"Magnus lleva la prótesis consigo, la usa mientras juega con sus hijos, cuando se viste o cuando trabaja", recuerda Ortiz Catalán. Ya lleva 18 meses haciendo vida normal y cada día aprende a usarla mejor. Sentado al lado del investigador mexicano durante la entrevista por Skype, asegura: "Este brazo no es una herramienta, es mi brazo". Esa sensación de pertenencia es otra de las grandes aportaciones de este trabajo. El extrañamiento es la una de las causas de rechazo de las prótesis convencionales.

El sistema de comunicación entre la prótesis y el cerebro es bidireccional. Una acción pensada se convierte en información que llega hasta el extremo cercenado de los nervios y músculos en forma de impulsos eléctricos. Allí, los electrodos la recogen y el sistema la descodifica y la transforma en una acción de la prótesis. En sentido inverso, un movimiento de los dedos o los brazos es convertida en señales eléctricas que viajan brazo arriba hasta llegar al cerebro que las traduce en estímulos.

"Nos hemos concentrado en la sensación de contacto y presión, que son de las más importantes para la manipulación de objetos", explica Ortiz Catalán. Aún quedarían otras propiedades del sentido del tacto, como la temperatura o la propiocepción (sensación de sí misma).

Pero la trascendencia de su trabajo no es tanto la posibilidad de devolver a un amputado su capacidad de sentir lo que toca sino la manera de implementarlo clínicamente por medio de la óseointegración para que el paciente pudiera llevar una vida normal. Como dice Ortiz Catalán: "esto crea una conexión íntima entre el cuerpo y la máquina, entre la biología y la mecatrónica"


http://elpais.com/elpais/2014/10/08/ciencia/1412784659_199144.html

martes, 7 de octubre de 2014

Una píldora con agujas pone inyecciones desde dentro del cuerpo


Una píldora erizada de agujas puede ser la próxima vía para administrar fármacos inyectados. El dispositivo, diseñado por investigadores del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) y el hospital general del mismo Estado, se ha probado en cerdos, y ha demostrado más eficacia en liberar insulina (medido por el nivel de glucosa) que las tradicionales inyecciones intramusculares.
El diminuto aparato (dos centímetros de largo por uno de diámetro) consta de un depósito para la medicación que se conecta a una serie de pequeñas agujas de 5 milímetros que lo inyectan cuando se clavan en las paredes del estómago o los intestinos. El truco para evitar que se clave antes está en que las agujas están recubiertas de una capa de material acrílico que se disuelve con los ácidos del estómago. Así puede pasar por la boca y el esófago como una píldora cualquiera.
En los ensayos -hechos con cerdos- se vio que las cápsulas tardaban un día en salir del organismo, y que por el camino no causaban daños apreciables. "Como no hay receptores del dolor en el tracto intestinal, el paciente no sentiría los pinchazos", señala el MIT en una nota.
Como siempre en estudios en esta fase, todavía faltarán años hasta que esta innovacuión se pueda aplicar a humanos, y ello en el mejor de los casos: si los ensayos previos demuestran su eficacia.El sistema puede servir para administrar moléculas biológicas grandes (proteínas, enzimas, anticuerpos, vacunas) que si fueran ingeridas sin más serían desnaturalizadas (digeridas) en por la combinación de las enzimas digestivas y el ácido estomacal. Esta es la causa de que medicamentos como la insulina, algunos antibióticos, la heparina, vacunas o tratamientos oncológicos haya que inyectarlos, con la incomodidad que eso supone para los pacientes, ha dicho Carl Schoellhammer, uno de los autores del estudio.
Pero, además, con el dispositivo la absorción del medicamento es mejor que con la tradicional inyección subcutánea o intramuscular, ha afirmado Giovanni Traverso, otro de los investigadores del equipo. “Para las molécula que son especialmente difíciles de absorber, esta sería una forma de administrarlas de forma más eficaz", ha añadido.
http://elpais.com/elpais/2014/10/06/ciencia/1412607897_103110.html

Las fotos de las vacaciones que nunca existieron

Hace pocos días corría como la pólvora por Internet la historia de una diseñadora gráfica holandesa que ha simulado unas vacaciones en Asia. Logró incluso engañar a su familia publicando en redes sociales fotos manipuladas y realizando videoconferencias en decorados.
Este experimento no es sólo una broma sofisticada ni una campaña viral de autopromoción. Zilla Van Den Born con las imágenes de su simulacro, recogidas en el libro Sjezus zeg, Zilla, invita a que reflexionemos sobre cómo la tecnología altera nuestra percepción del mundo.
Un buen ejemplo de esto es que muchos fabricantes de cámaras y teléfonos móviles no buscan que sus productos capten fotos o vídeos fieles a la realidad. Prefieren que capten imágenes atractivas. Para ello se valen de las herramientas que les proporciona una disciplina en auge: la fotografía computacional.
Cada vez es más común que algunas firmas de electrónica usen en sus cámaras algoritmos para procesar el color que dan como resultado fotos con tonos saturados. Al preguntar porqué esta clase de imágenes resultan atractivas Francisco Gálvez, profesor de Medios Informáticos en la Escuela de Arte de Guadalajara, responde que es difícil saberlo. Aunque hay patrones culturales que pueden explicarlo. “Tradicionalmente la ropa con colores apagados se consideraba de peor calidad que la de tonos más saturados, pues las prendas grand-teint usan tintes de más calidad que no se destiñen al lavarlos”, señala este experto.

Algunas firmas de electrónica usan ya en sus cámaras algoritmos para procesar el color para dar tonos saturados
Otro buen ejemplo de cómo algunas cámaras alteran nuestra percepción de la realidad lo encontramos en el iPhone 6. Cuando este teléfono de Apple detecta condiciones de luz complejas al hacer una foto, como puede ser tener el sol de frente, activa automáticamente el modo HDR. Sin que el usuario tenga control sobre esta función. Esta técnica fotográfica se basa en captar una ráfaga de imágenes para superponerlas mediante el uso de algoritmos. El resultado es una foto con más detalles de los que observa el fotógrafo en el momento de captarla.
Aunque puede parecer una tecnología inocua, el diario Washington Post tuvo que entonar el mea culpa hace un par de años cuando publicó en portada una foto realizada con la técnica HDR. El dilema ético que surgió por la publicación de esa imagen se debía a que esta no podía ser considerada estrictamente una instantánea fotográfica. Pues lo que nos muestra es una escena ficticia, fruto de la fusión de varias imágenes.
Otro caso que demuestra hasta qué punto se ha generalizado el trucaje de fotos en el mismo momento de hacerlas lo encontramos en otro móvil: el Samsung Galaxy Note 3. Con él se realizó la famosa autofoto colectiva de la ceremonia de los Oscar. Al captar una imagen con su cámara trasera el terminal suaviza la piel de los que aparecen retratados. Aunque podemos desactivar ese filtro, no deja de ser sorprendente que el teléfono por defecto capte una imagen manipulada en vez de una imagen fiel al original.
Cosas así no quitarán el sueño a la mayoría de los que buscan inmortalizar un momento con su cámara o teléfono. Pero estos ejemplos nos ponen sobre la pista de hasta que punto desconocemos la maquinaria con la que producimos imágenes a diario.

Alguien que conoce muy bien lo que se cuece dentro de las cámaras digitales es Diego Gutiérrez, un científico especializado en imagen computacional. Dirige el equipo Graphics and Imaging Lab de la Universidad de Zaragoza. Hablamos con el a través de Skype, pues actualmente se encuentra trabajando en la universidad Tsinghua de Pekín. Un centro en el que cuenta con numerosos recursos para investigar, asegura.

Software para superar los límites de la óptica

Gutiérrez reconoce que no están claros los límites a los que debe llegar la computación para no alterar la veracidad de una imagen fotográfica: “El problema es dónde pones la línea. Si nos vamos a casos extremos dices 'bueno, esto no es ético”.
También apunta a que muchas técnicas usadas en las cámaras actuales no son nuevas: “El multibracketing, usar fotos disparadas en ráfaga, está copiado de la técnica que usaban los fotógrafos tradicionales para fotografiar en condiciones de baja luminosidad. Hacían muchas fotos y luego, en el cuarto oscuro, revelaban distintas partes de diversas exposiciones y las fusionaban en la misma foto”.
Saber qué lleva a las diferentes empresas de electrónica a elegir las tecnologías de imagen computacional que incorporan a sus productos es un misterio. “Los fabricantes suelen guardar el secreto en cuanto a sus formas de actuar”, añade Rodríguez, que pone un ejemplo: “Nosotros hicimos una implementación de la técnica de HDR para móvil en 2009 en un Nokia. Creo que era la primera y no sirvió para mucho. Ahí se quedó, como un artículo científico”.
Los avances en tecnología fotográfica computacional también están logrando superar las barreras de los componentes electrónicos y ópticos, sobre todo en los teléfonos móviles. Gutiérrez explica que "donde el hardware, lo físico, no llega, la computación está ayudando a evitar obstáculos". "Los algoritmos no van a tocar techo en ningún momento”, agrega. Por eso, aunque los móviles cuentan con cámaras muy modestas pueden superar a las cámaras réflex profesionales en algunos aspectos.
Algo que se está demostrando con los dispositivos que disponen de la función para grabar vídeo de ultradefinición 4K. Es una característica que paradójicamente está más presente en móviles que en cámaras. Entre otras cosas porque precisa una potencia de cálculo que muchas cámaras no son capaces de alcanzar, pero si ciertos teléfonos de alta gama.
Sobre el futuro de la fotografía computacional, Gutiérrez opina que “se están consiguiendo logros que ni se podían imaginar que se pudieran hacer”. Lo ejemplifica con el estudio realizado por su grupo de investigación en colaboración con el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Se trata de una técnica que permite captar un billón de fotogramas por segundo. “Esto es tan rápido que puedes ver la luz en movimiento. Podemos ver como viaja un pulso láser a través de una botella”, señala.
Quizá dentro de varios años veamos cámaras en las tiendas que utilicen esa tecnología. Aunque hoy por hoy ni siquiera está clara su utilidad para el común de los mortales. Tampoco está nada claro si esas tecnologías cambiarán el propio significado de lo que hoy entendemos que es una fotografía.


Nobel de física para los LED de las bombillas de bajo consumo

Tres científicos japoneses obtienen el galardón “por la invención de los diodos emisores de luz azul que han permitido las fuentes de luz brillante y de ahorro energético”


Isamu Akasaki, Hiroshi Amano y Shuji Nakamura reciben este año el máximo galardón mundial de física, el Premio Nobel, por un trabajo que disparó una revolución en la tecnología de la luz: la “invención de los diodos emisores de luz azul eficientes que han permitido las fuentes de luz brillantes y de ahorro energético”, según ha destacado el comité de la Real Academia sueca de ciencias. En otras palabras, Akasaki y sus colegas abrieron la puerta a las bombillas LED de luz blanca y larga duración. “Con las bombillas LED tenemos ahora alternativas más duraderas y más eficientes a las viejas fuentes de luz”, destaca la academia sueca.
Akasaki, Amano (ambos de la universidad de Nagoya, en Japón) y Nakamura (en la Universidad de California en Santa Cruz) lograron crear haces de luz azul con semiconductores a principios de los años noventa. Los diodos rojos y verdes existían desde hacía tiempo, pero hacía falta el tercer color, el azul, para lograr esa suma de los tres que produce el blanco, ha explicado Staefan Normark, secretario permanente de la Academia Sueca al anunciar en Estocolmo, a las 11.45 de la mañana, el Premio Nobel de Física 2014. Pese a los esfuerzos de la industria y de los científicos, el LED azul se había resistido durante 30 años.
Los tres investigadores premiados triunfaron donde todos habían fracasado hasta entonces. “Akasaki trabajaba con Amano en la Universidad de Nagoya y Nakamura estaba entonces empleado en Nichia Chemicals, una pequeña empresa de Tokushima, Nichia”, continúa la Real Academia Sueca de Ciencias. “Su invento fue revolucionario. Las bombillas de luz incandescente iluminaron el siglo XX; el siglo XXI será el de las bombillas LED”.
Los 880.000 euros de dotación del Nobel se distribuyen a partes iguales entre los tres galardonados. Akasaki y Amano, ambos japoneses, nacieron en 1929 y 1960, respectivamente. Nakamura, 1954, tiene nacionalidad estadounidense.
Los LED son cada vez más eficientes en el sentido de que requieren menos energía para emitir luz, en comparación con las bombillas tradicionales o los fluorescentes. Así, los más avanzados alcanzan más de 300 lumen (flujo luminoso) por vatio, frente a los 16 de las bombillas incandescentes y 70 de los fluorescentes. Y, a diferencia de estos últimos, los LED no contienen mercurio, señala la academia sueca al explicar la importancia socioeconómica y medioambiental del trabajo galardonado este año. En cuanto a su duración, los LED aguantan hasta 100.000 horas encendidos, las bombillas incandescentes mil y los fluorescentes, 10.000. Hay que recordar que las llamadas bombillas de bajo consumo de hace pocos años son fluorescentes, pero con la llegada de los LED, ese apelativo de bajo consumo ha perdido su significado.
Las luces LED, recalcan los científicos de la academia sueca, dado su bajísimo consumo, pueden funcionar alimentadas por paneles solares baratos, lo que abre la posibilidad de una mejora de la calidad de vida para 1.500 millones de personas en el mundo que no tienen acceso a la red eléctrica. Este año, el galardón de Física se ajusta fielmente, al menos en parte, al legado de Alfred Nobel, que establece que se dediquen los fondos a “premios para aquellos que, durante el año precedente, hayan generado un gran beneficio para la humanidad”. Lo del “año precedente” no se cumple casi nunca.

sábado, 4 de octubre de 2014

El ‘big data’: el trueque del siglo XXI

El big data es hacer una fotografía, viajar, buscar trabajo o conocer gente en la sociedad 2.0, es decir, la sociedad de la información y de las nuevas tecnologías. Así pues, nuestro día a día en esta reciente aristocracia se convierte en cantidades innumerables de datos, una virtualización en cifras. Este almacén se genera mediante nuestra interacción con las nuevas tecnologías a través de páginas web, redes sociales, tecnología biométrica, movimientos transaccionales, etcétera. Pero ¿qué sucede con todo este caos de información? Pues bien, mientras disfrutamos de esta sociedad y le concedemos sin aparente cuidado nuestra vida a las recientes tecnologías, las grandes empresas la utilizan como estrategia para competir con otras grandes empresas, y así las que no se unan a la corriente de indagar en nuestras hazañas perderán competitividad y conocimiento avanzado para su negocio. Nuestros datos son el producto que las sociedades corporativas, entendidas en términos comerciales, quieren y nosotros les damos, a cambio de simples regalos como una cuenta en Google con 15 GB de espacio de almacenamiento. En mi opinión, es una transacción muy rentable para cualquier compañía. Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, afirmó que “la era de la privacidad ha terminado” y que, a su entender, los datos por defecto deberían ser públicos. Así, deduzco que él nos da el poder de comunicarnos de forma más eficiente, pero que cada uno de nosotros le damos supremacía de subastar nuestra vida al mejor licitador.—Montse Bonet Giné. Abogada especializada en la sociedad de la información y las nuevas tecnologías.
http://elpais.com/elpais/2014/10/03/opinion/1412357654_072047.html