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jueves, 9 de octubre de 2014

Sanidad desoyó la alerta del camillero que recogió a la infectada en su casa

La expansión del ébol

Sanidad desoyó la alerta del camillero que recogió a la infectada en su casa

El sanitario avisó de que la paciente creía haberse contagiado

Ambulancia en la sede de la empresa Safe Eurolimp en Getafe, Madrid. / JULIÁN ROJAS
Los dos operarios (un conductor de ambulancia y un camillero) que trasladaron a Teresa Romero desde su domicilio hasta el Hospital de Alcorcón el pasado lunes alertaron a la Consejería de Sanidad madrileña de que la paciente decía tener ébola. Su aviso no fue considerado porque el médico que había atendido horas antes a Romero no la halló muy febril: tenía 37,2° de temperatura, en vez de los 38,6° que hacen saltar las alarmas por posible contagio.
 En torno a las siete de la mañana del pasado día 6, la empresa de ambulancias Safe Eurolimp, con la que Sanidad tiene firmado un convenio para el traslado de pacientes, recibió un “aviso de urgencia”: se necesitaba un vehículo para transportar a una mujer al hospital. De los dos tipos de vehículos disponibles, el convencional y el de clase B (una UVI equipada para enfermos contagiosos), se decidió tomar el primer modelo, pues el dispositivo digital de información K8, que llevan estos coches, señalaba que la mujer no tenía el virus del ébola.
El operario acudió protegido con guantes, mascarilla y una bata de papel
La ambulancia partió así hacia la vivienda, pero su dotación reclamó más información. Nunca habían visto un mensaje tan extraño en la pantalla: “Febril, pero se descarta ébola”. El jefe de guardia de su empresa les explicó que iba a reclamar más información al Centro Coordinador de Urgencias (CCU) de Sanidad. La respuesta que recibieron minutos después fue que la “Unidad de Atención Domiciliaria [el médico que la había visitado antes] había valorado la situación y descartado” el contagio del virus.
Cuando los operarios llegaron al domicilio de Romero en la localidad madrileña de Alcorcón, decidieron poner en marcha lo que se denomina en el argot sanitario “conducta par”: por precaución, en vez de ir a la casa los dos juntos, solo lo haría uno. El camillero que subió se puso “unos guantes, una mascarilla y una bata de papel”. Lo único que tenía disponible. Al entrar, Romero le indicó que era una de las enfermeras que había atendido a uno de dos losreligiosos fallecidos por ébola y que posiblemente también estuviese afectada. El camillero, asustado, llamó directamente al centro coordinador, pero le insistieron en que debía trasladar a la paciente al Hospital de Alcorcón. La llamada se cortó.
La ambulancia recorrió Alcorcón durante 12 horas y recogió a siete pacientes después de trasladar a Romero
Los dos sanitarios se mostraron entonces bastante nerviosos a pesar de “haber seguido todos los pasos del protocolo, pero sin EPI [equipo de protección adecuado]”. La ambulancia llegó minutos después a dicho centro.
Al acceder, el vehículo paró en el triaje, área destinada a clasificar a los recién llegados. Los operarios explicaron que la enferma podría estar infectada por el ébola. Romero fue ingresada entonces en una habitación aislada.
La ambulancia abandonó el hospital, pero los dos empleados no se tranquilizaron y llamaron otra vez a su empresa. Pidieron saber qué debían hacer. “Si tenemos más información, os llamamos”. No recibieron más noticias hasta 12 horas después. El vehículo sanitario trasladó en ese plazo a siete pacientes más.
Cuando se confirmó la infección, la ambulancia fue aparcada y desinfectada. Los dos operarios volvieron a sus domicilios, donde permanecen desde entonces. En caso de superar 38,6° de temperatura, deben llamar a los servicios sanitarios.
http://politica.elpais.com/politica/2014/10/08/actualidad/1412797868_899677.html

miércoles, 8 de octubre de 2014

La enfermera infectada: “Creo que el fallo fue al quitarme el traje”

Teresa Romero explica a EL PAÍS por teléfono que ese fue el momento más crítico

El Carlos III habilita otra planta para futuros aislamientos por ébola

Teresa Romero Ramos estaba conectada al mundo a través de su teléfono móvil. Ayer atendió a EL PAÍS desde la habitación de aislamiento del Hospital Carlos III de Madrid en la que sigue ingresada desde que se confirmó que era la primera persona infectada por el virus de ébola en Europa. Al ser preguntada por su estado, respondió que está bien. “Bueno, bien es un decir”, matizó enseguida. “No sé ni yo lo que ha podido pasar”, comentó con un hilo de voz y muy despacio. Le da varias vueltas al asunto que intentan responder las autoridades sanitarias y sobre el que ayer hubo más de una declaración oficial. ¿Qué fue lo que provocó el contagio? “No lo sé. El fallo pudo ser al quitarme el traje, es el momento más crítico, pero no lo sé”, dice Romero.

La auxiliar, de 44 años, explicó que pasa las horas de aislamiento durmiendo y mirando el móvil. Tiene una televisión pero ni siquiera sabe si funciona. En la planta sexta continuaban anoche otras cinco personas en observación. Su marido, Javier Limón, considerado como un contacto de riesgo, y cuatro personas más están en investigación. Son un ingeniero que viajó desde Nigeria y dos enfermeras del equipo del Carlos III. A ellos se unió anoche Juan Manuel Parra, el médico del hospital de Alcorcón que atendió a Romero en Urgencias. Ninguno ha dado positivo por ébola ni tiene síntomas graves, pero ya nadie se arriesga. Una auxiliar que estuvo en observación fue dada de alta. Por si acaso, el hospital ha despejado otra planta para prepararse por si fuera necesario aislar a más personas sospechosas de estar infectadas.

Romero se mostró ayer “muy agradecida” con el personal que le atiende, que son sus propios compañeros. “Me dicen que mucho ánimo”, contó a este periódico antes de despedirse a mediodía: “Espero salir de esta, tengo que salir de esta”. Su teléfono permaneció apagado toda la tarde.

En declaraciones a Cuatro, la auxiliar aseguró que nadie le dijo que estaba infectada y que se enteró por la web de EL PAÍS. Admitió que no le contó a su doctora, que le atendió en el centro de salud, que había estado en contacto con infectados por el virus. Después, cuando empezó a encontrarse peor, llamó al 061 y una ambulancia acudió a por ella, para trasladarla al hospital de Alcorcón. “Los enfermeros que me trataron iban vestidos normales, sin protección”, comentó a la cadena de televisión.

La investigación puesta en marcha por el Ministerio de Sanidad y la Consejería de Salud de Madrid cree que ha encontrado la causa del contagio: que se rozó la cara con un guante contaminado. Se basan, indicó Fernando Simón, coordinador del centro de Alertas y Emergencias del ministerio, en las “entrevistas repetidas” a que se ha sometido a Romero. También se ha interrogado a todo el personal que participó en la atención a los dos misioneros repatriados, y a todo el equipo sanitario que ha estado en contacto con Romero. Después de varias de estas entrevistas, Romero recordó que se había “tocado la cara”.

Germán Ramírez, del servicio de Medicina Interna de la Unidad de Enfermedades Tropicales de La Paz-Carlos III, dijo ayer que él ha hablado en tres ocasiones con la enferma para repasar los movimientos que hizo en las dos ocasiones que tuvo contacto con el religioso García Viejo. Romero, según el sanitario, cree que pudo haberse contagiado cuando se tocó la cara con los guantes al quitarse el traje de protección, después de la primera visita. “Puede que no haya sido un error, sino un accidente”, añadió. También la subdirectora médica del hospital, Yolanda Fuentes, afirmó que este tipo de maniobras pueden pasar inadvertidas y que fue ayer cuando la auxiliar comentó lo ocurrido. Simón también opinó que pudo haber un movimiento reflejo.

Estos interrogatorios son la única herramienta que ha podido usar el comité investigador. Las cámaras de la habitación que ocuparon los dos sacerdotes fallecidos por ébola eran para ver su interior pero no grababan, indicó Simón.

Los resultados de la investigación no están cerrados y hay aspectos aún sin aclarar. Se confirma que Teresa Romero llamó a Riesgos Laborales de su hospital el 30 de septiembre y el 2 de octubre por lo menos, aunque Simón admitió que probablemente hubo más llamadas. Esto se sabrá cuando se revisen las fichas de todas las intervenciones, que deben estar en el Carlos III.

El responsable de Sanidad aseguró que el personal que atendía ese teléfono era “profesional y preparado”. “Lleva desde agosto haciendo seguimiento del personal que había atendido a los pacientes con ébola”, explicó. Aún así, admitió que la persona que atendió la llamada del 2 de octubre de Romero diciendo que tenía fiebre y que se encontraba mal “quizá no tuvo suficientes reflejos” al aplicarle estrictamente el protocolo que indica que una persona solo está infectada si tiene una temperatura superior a 38,6 grados. Además, no se tuvo en cuenta que, tras acudir al ambulatorio el día 30, la mujer estaba tomando antipiréticos, lo que pudo “enmascarar su fiebre”, admitió Simón. Hay otro factor que pudo haber influido en este caso o en los futuros: que el teléfono de Riesgos Laborales solo funciona de 08.00 a 15.00. El resto del día no.

Precisamente, el hecho de que Romero no informase al Centro de Salud al que acudió que había estado en contacto con enfermos de ébola, llevó al consejero de Sanidad de Madrid, Javier Rodríguez, a acusar a la mujer de mentir. “Hoy ha reconocido un error al desvestirse del traje. Todo este tiempo lo negó sistemáticamente, como ocultó que había tratado a un enfermo de ébola”, dijo. Después matizó: “No la responsabilizo. Involuntariamente ha tenido un accidente. Bastante tiene con lo que tiene. No creo que sea una negligencia, igual hizo un gesto instintivamente que no valoro”.

Estas palabras llevaron ayer al Sindicato de Auxiliares de Enfermería a emitir un comunicado en el que afirman que no “puede admitir de ninguna manera las desafortunadas declaraciones del consejero, acusándola [a Romero] de mentir sin tener pruebas para ello. Un cargo público no puede hacer declaraciones basándose en apreciaciones subjetivas”, dijeron. También el Colegio de Enfermería mostró su apoyo a la enferma y recordó que no se la debe culpabilizar.

El sindicato de auxiliares sanitarios también puso en duda este supuesto incidente, ya que los supervisores que deben estar presentes durante el proceso de quitarse el traje de protección no registraron nada. Este hecho da alas a la opinión de algunas fuentes de que Romero pudo entrar en la habitación que había ocupado García Viejo sin supervisión.

La investigación de la comisión sanitaria no va a ser la única sobre el caso. La Fiscalía de la Audiencia Provincial de Madrid anunció ayer que ha abierto diligencias para determinar si existe infracción penal en las circunstancias del contagio. Así lo confirmó el fiscal jefe de Madrid, Manuel Moix. Eso “no significa que haya delito”, ha matizado.

http://elpais.com/m/politica/2014/10/08/actualidad/1412769972_972884.html

Un juez autoriza el sacrificio del perro Excalibur de la enfermera contagiada

Un juez autoriza el sacrificio del perro Excalibur de la enfermera contagiada
La policía obliga a una veintena de manifestantes a despejar la entrada del edificio
El recurso del dueño ha sido rechazado por el juzgado
Excalibur, el perro de la enfermera afectada por ébola, en la vivienda familiar en Alcorcón. / Carlos Rosillo
Ambiente tenso el que se vive esta mañana en Alcorcón, concretamente delante del domicilio de la auxiliar de enfermería infectada por ébola, donde medio centenar de personas se ha concentrado para intentar impedir queExcalibur, el American Stanford propiedad de la contagiada, sea sacrificado. El Juzgado de lo Contencioso-administrativo número dos de Madrid ha autorizado la entrada a la vivienda para llevarse al animal de la enfermera contagiada de ébola, Teresa Romero, y de su marido, Javier Limón, ingresado también para controlar su evolución. El juzgado ha rechazado el recurso del abogado de Limón, que pedía la suspensión cautelar del permiso de entrada al piso de la pareja.
Para impedir el traslado del perro, algunos activistas de defensa de los animales se han sentado justo delante de la puerta de entrada del garaje para obstaculizar la entrada y salida de cualquier vehículo en el que llevarse a la mascota. A media mañana, policías antidisturbios han levantado a una veintena de los concentrados para permitir la entrada de un vehículo de los bomberos para llevarse al perro. De momento, no hay detenidos entre los manifestantes, que han pedido a gritos que no se sacrifique al animal y la dimisión de la ministra de Sanidad, Ana Mato.
Los activistas se movilizaron este martes por la tarde a raíz de un vídeo difundido por el dueño del perro y marido de la afectada, Javier Limón, en el que pedía que la gente se movilizara para impedir el sacrificio de Excalibur. Desde primera hora de la tarde empezaron a llegar activistas y defensores de los animales, que se manifestaron justo delante de la vivienda, en el barrio de Viñagrande, en Alcorcón (170.000 habitantes).
Un primer momento de gran tensión se han vivido esta mañana cuando ha entrado una furgoneta con un cajón supuestamente para llevarse al animal que, según las autoridades regionales, debe ser sacrificado ante el riesgo de que pueda tener el virus del ébola. Desde ese momento los activistas se han sentado en la acera para obstaculizar los intentos de sacar al perro de la vivienda.  “Son unos auténticos asesinos. No es necesario matar ningún animal porque no está claro que pueda ser un transmisor de la enfermedad”·, ha destacado uno de los congregados. “Tampoco se está siguiendo el protocolo para estas ocasiones, que puede incluir poner al perro en cuarentena y estudiarlo antes de sacrificarlo directamente”, ha añadido otra activista.
El perro Excálibur. /Change.org
En la zona hay un numeroso despliegue policial que incluye dos furgonetas de las unidades de intervención policial (UIP), los antidisturbios), además de numerosa presencia de policía Municipal de Alcorcón y de agentes de la comisaría alcorconera. También hay un coche de los bomberos de la Comunidad de Madrid en el patio interior y numerosos medios de comunicación apostados en la zona.
Javier Limón, marido de Teresa Romero, la primera contagiada por ébola fuera de África, realizó este martes desde el hospital, donde está aislado ara controlar su evolución, un llamamiento público para impedir el sacrificio de su perro. Una petición en el portal Change.org para que no sacrifiquen a Excálibur publicada el martes por la tarde ha recaudado en pocas horas casi 300.000 firmas de apoyo.
Como medida preventiva, el Gobierno de la Comunidad de Madrid ordenó el martes sacrificar a Excalibur por entender que "supone un posible riesgo de transmisión de la enfermedad al hombre", ya que "vivía en estrecho y permanente contacto" con la paciente. En un comunicado, se informa de que "existen datos que confirman el hallazgo de perros con anticuerpos positivos del virus del ébola", por lo que estos animales "pueden sufrir un proceso de viremia aunque se muestren asintomáticos".